Competencia desigual

Es importante trabajar en normar este tipo de ferias, poner las reglas claras y elegir un lugar adecuado para su desarrollo

15 Diciembre 2016   9   Editorial   Gustavo Alvarado

Como todos los años la mayoría de las plazas de las distintas comunas de la región son el escenario escogido para la instalación de las "ferias navideñas". Cada vez son más las familias que tramitan un permiso municipal que les da derecho a instalar un puesto, donde pueden comercializar distintos artículos, incluso aquellos que se venden en los locales establecidos, con la idea de generar ingresos que les permita paliar los gastos que se incurren a fin de año.

Cauquenes no es la excepción. Ante los ojos de los cauqueninos y visitantes se levantaron las carpas que albergarán los puestos. Si bien es una oportunidad para quienes no tienen empleo, también es un punto negativo que atenta contra el comercio establecido, contra quienes pagan arriendo de un local, pagan impuestos y generan más de un puesto de trabajo, absorbiendo gran parte de la fuerza laboral de la comuna.

La idea original de estas ferias estacionarias era dar un espacio para la exhibición y venta de piezas de artesanía. En las mayoría de las plazas del mundo, para la época de navidad, la administración del parque o plaza instala unos kioskos plegables, diseñados para que no rompan la armonía del lugar, donde los artesanos pueden mostrar sus trabajos a los turistas, de manera ordenada, sin pasar a llevar al comercio establecido, pues lo que se vende en el parque no lo encuentra en una tienda y viceversa.

Situación muy dispar a la que sucede en las plazas de nuestro país, donde los ediles amparan esta medida como una manera de paliar la cesantía en los territorios. Pero, hay otros lugares donde se podría habilitar un espacio exclusivo para el desarrollo de estas ferias, pues la principal plaza y lugar de esparcimiento de la ciudad no es para eso. Es más, se “afea” con tanto puesto improvisado.

Es preciso reflexionar sobre este tema, para evitar que el próximo año se repita. Y esto sólo se logrará si todos los actores involucrados “ponen su grano de arena”. El alcalde puede dar los permisos para que se hagan este tipo de actividad comercial en el lugar que él disponga, el cual no afecte al resto del funcionamiento normal de la ciudad. Las personas que solicitan el permiso, tienen la responsabilidad de cumplir las normas establecidas pues sin ello no pueden tener puesto. Por tanto, se requiere una ordenanza municipal que permita de una vez dar orden a este tipo de ferias.

Cuando las reglas son claras, no quedan más que cumplirlas. El cuidar la ciudad no sólo tiene que ver con mantener la limpieza y el buen estado de la infraestructura e implementos públicos, sino que también se considera el cumplimiento de las normas de orden establecidas desde el municipio.

No sólo quienes arriendan un local están obligados a cumplir las normas vigentes, sino que también es obligación para quienes acceden a estos puestos temporales, en las populares ferias navideñas. La ley es una sola y rige a todos por igual.

Es importante trabajar en normar este tipo de ferias, poner las reglas claras y elegir un lugar adecuado para su desarrollo. Sólo hay que mirar lo que pasa en otras ciudades, como Talca, donde han sido capaces de ordenar la actividad, convirtiéndola en verdaderos puntos turístico que cuando llega el momento en que se instalan nadie se enoja. Muy por el contrario, son valoradas como un punto de atracción, capaz de mostrar la idiosincrasia del lugar, a través de la artesanía.  Y ese es el camino, no hay otro.