Concurso para Fiscal Regional

La renuncia anticipada del último Fiscal Regional no habla bien del Ministerio Público

05 Agosto 2018   5   Editorial   Gustavo Alvarado

El Ministerio Público es una institución clave del sector justicia. Desde que se instaló la Reforma Procesal Penal en la Región del Maule el año 2001, el surgimiento de esta nueva institución y el quehacer de sus integrantes, especialmente, los fiscales adjuntos, fiscales jefes y el propio Fiscal Regional, no ha pasado despercibo para la opinión pública.
Pero no son los únicos cuyo rol es trascendente para que el Ministerio Público cumpla con sus obligaciones constitucionales de perseguir los delitos y proteger a las víctimas. Allí es fundamental la silenciona labor de los funcionarios, quienes contactan a las personas afectadas por delitos graves, gestionan las medidas de protección e incluso las acompañan cuando les corresponde declarar en los juicios orales.
En este contexto, ha motivado particular interés la apertura del concurso público para seleccionar la terna y designar a un nuevo Fiscal Regional, luego que la autoridad que ejercía dicho cargo, esto es, Mauricio Richards, presentó su renuncia voluntaria para asumir como fiscal adjunto en la ciudad de Los Ángeles, en la Región del Bío Bio.
Lo primero es que ya parece costumbre -bastante negativa, por cierto- que cada Fiscal Regional del Maule abandone anticipadamente su cargo. Así ocurrió con Fernando Coloma, cuando fue nombrado Intendente del Maule; luego, con Juan Pablo Kinast, quien renunció por motivos personales; y ahora con Richards, el cual optó por preferir su continuidad laboral en la misma institución, aunque en un cargo de inferior rango. Esto, sin duda, no habla bien del Ministerio Público.
La ciudadanía no puede menos que exigir que una autoridad de esta relevancia cumpla su periodo fijado por ley y que, incluso, rinda cuenta pública ante quienes confiaron en sus propuestas.
Y el segundo punto de altísima relevancia es que quien sea designado tenga arraigo en esta región y conozca su realidad en terreno. No puede ocurrir lo mismo que pasa con cada cambio de mando en las policías, esto es, en Carabineros o la PDI, donde cada nueva autoridad regional viene de otras designaciones y debe primero pasar meses conociendo sus cuarteles y su personal, para recién después diseñar y ejecutar una estrategia adaptada a la realidad regional.
Por todo ello, los ministros de la Corte de Apelaciones de Talca tienen una muy delicada misión al escuchar a los candidatos y votar por una terna. Con su experiencia y conocimiento, deben ver más allá de las apariencias y hacer prevalecer las propuestas de cada aspirante, así como su calidad profesional. En esto, sin duda que la opinión pública puede estar confiada.