Condena en Alemania

La justicia alemana –cuyo sistema penal fue uno de los modelos en que se inspiró la reforma procesal penal chilena- opinó justamente lo contrario, validando la condena en el Caso Dignidad.

20 Agosto 2017   8   Editorial   Gustavo Alvarado

A inicios de la semana se conoció una noticia de gran trascendencia y que destaca la corrección de la justicia chilena, cuando un tribunal de Alemania, específicamente de la ciudad de Krefeld, en el distrito del mismo nombre, validó la condena que hace cuatro años se dictó en nuestro país en el denominado Caso Dignidad.

Se trata de una investigación que comenzó en 1997 a cargo del ministro de la Corte de Apelaciones de Talca, Hernán González García, quien fue designado como ministro en visita en el Juzgado del Crimen de Parral para investigar denuncias de abusos sexuales y violaciones a niños chilenos al interior de la ex Colonia Dignidad.

Desde allí hasta la dictación de la sentencia, fueron largos años de avances policiales y retrocesos, algunos de gran espectacularidad pública y otros silenciosos. En el camino quedó el denominado “allanamiento permanente” a la Villa Baviera que se prolongó por más de un mes, además de la fuga de jóvenes desde el enclave alemán.

Todo culminó cuando Paul Schäfer fue detenido en Argentina, dando paso al desmoronamiento de la cúpula de jerarcas que gobernaban la Villa Baviera. Así fue condenado el ex líder germano, junto a sus principales cómplices y encubridores, además de otros alemanes y ayudistas chilenos por aristas del Caso Dignidad.

Uno de ellos fue el doctor, Hartmut Hopp, considerando el “segundo hombre” en la Villa Baviera. Pero al igual que Schäfer, Hopp logró salir de Chile, para radicarse posteriormente en Alemania, cuyo gobierno se negó a la extradición pedida por la Corte Suprema, a solicitud del propio ministro en visita, Hernán González.

Pero luego se amplió esa solicitud para que Hopp cumpla en Alemania la sanción de cinco años y un día de cárcel, lo que fue aceptado en la primera instancia judicial, aunque todavía falta el pronunciamiento de un tribunal federal. En definitiva, será uno de los primeros casos en que se logra hacer justicia en estas condiciones.

Lo más importante, en ese contexto, es que la sentencia aludida fue dictada en el marco del antiguo sistema penal chileno, esto es, cuando el juez era quien cumplía los roles de investigar y juzgar al mismo tiempo. Dicho sistema procesal fue superado con la puesta en marcha de la Reforma Procesal Penal a partir del año 2000.

La reforma se sustentó en críticas al antiguo sistema penal, por su lentitud y falta de idoneidad para asegurar un debido proceso. Sin embargo, la justicia alemana –cuyo sistema penal fue uno de los modelos en que se inspiró la reforma procesal penal chilena- opinó justamente lo contrario, validando la condena en el Caso Dignidad.

Sin duda que ello habla muy bien no sólo del ministro, Hernán González, actualmente abocado a investigar causas de derechos humanos en Talca, sino también de un modelo de hacer justicia que efectivamente permitía otorgar garantías procesales a todos los intervinientes, con la sabiduría que dan la experiencia y la trayectoria.

Todo ello, sin que fueran necesario que existan fiscales, defensores, jueces de garantía y orales en lo penal, además de un alambicado sistema que termina seleccionando lo que una sola institución estima que debe ser llevado ante la justicia. Para tenerlo en cuenta a la hora de los balances y de tanta autocomplacencia.