Contaminación ambiental

(…) poco se hace a la hora de aportar con el grano de arena necesario para evitar que el humo sea el invitado de piedra todos los días después de las 18.00 horas en cada urbe de la región.

03 Mayo   73   Editorial   Gustavo Alvarado

En pleno periodo de gestión de episodios críticos, extensión de tiempo fijada por las autoridades medio ambientales para aplicar medidas restrictivas en caso que las condiciones del aire no sean las óptimas, la sensación es que sigue careciendo la región de conciencia a la hora de usar métodos de calefacción domiciliaria, donde la leña sigue reinando.
En la zona de Talca y Maule ya tuvimos el primer episodio y, si bien, no llegó a reflejarse porque al final las condiciones fueron menos dañinas de lo proyectado, lo cierto es que se reflejó que las chimeneas volvieron a humear pese a que se había decretado la restricción. Es decir, vuelve a instalarse en el debate el bajo nivel de cumplimiento ciudadano a la hora de aplicarse medidas que van en beneficio de la salud de la población en su conjunto.
Pero no solo en Talca y Maule ocurre esto. En distintas urbes del valle central de la Región del Maule sucede lo mismo. Quienes hacen un recorrido por la ruta Cinco Sur, pasando por distintas ciudades, se dará cuenta que la nube de humo se replica sobre los hogares, siendo una prueba evidente que no existe respeto medio ambiental ni la intención de usar mecanismos de calefacción menos contaminantes.
Por estos días, en las distintas capitales provinciales, se ha realizado la entrega de certificados a los beneficiados con el Programa de Recambio de Calefactores, iniciativa mediante la cual se busca sacar de circulación los artefactos a leña, altamente contaminantes, para reemplazarlos por dispositivos más sustentables. Es cierto que dicho programa ha tenido una alta demanda y en los próximos años seguirá efectuando la instalación de sistemas de calefacción más modernos, pero también debe existir conciencia y voluntad en quienes sí están en condiciones de invertir en ellos para contribuir con tener un aire más limpio.
La queja de las comunidades es que el aire en invierno se torna irrespirable, afirmación fácilmente constatable, pero poco se hace a la hora de aportar con el grano de arena necesario para evitar que el humo sea el invitado de piedra todos los días después de las 18.00 horas en cada urbe de la región.
Nos falta mucho aún. Todas esas ganas de querer aportar para tener aire más limpio hay que traducirlas en acciones concretas, algo que todavía no está en la conciencia de aquellos que hacen caso omiso a las restricciones.