Controversia por niños de inmigrantes

En Estados Unidos alrededor de 2 mil niños han sido separados de sus familias

20 Junio 2018   7   Editorial   Gustavo Alvarado

Una profunda controversia con alcances morales se está desarrollando tanto en Estados Unidos como en el mundo por la decisión de Washington de separar a las familias migrantes ilegales que llegan a la frontera sur, enviando a los niños a albergues, lejos de sus padres.
Esta medida afecta ya a miles de menores y forma parte de la política de “tolerancia cero” adoptada por la administración del Presidente Donald Trump.
Se estima que en Estados Unidos alrededor de 2 mil niños han sido separado de sus familias.
La secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Kirstjen Nielsen, aseguró que la Administración Trump “no va a pedir perdón” por separar a los niños de sus madres, mientras en los medios de comunicación circulan duras imágenes y testimonios de los menores afectados.
El Gobierno del país norteamericano ha admitido que la separación de los niños de sus familias en la frontera tiene como fin disuadir la inmigración ilegal, argumentando que se utiliza a los menores como una pantalla para ingresar de forma irregular.
Sin embargo, esta acción está provocando reacciones dispares entre políticos y ciudadanos estadounidenses que han criticado con dureza esta política. Incluso, Hillary Clinton, ex secretaria de Estado y ex candidata presidencial que perdió ante Trump, señaló que esta situación constituye “una crisis moral y humanitaria”.
Agregó que cualquier persona con un sentido de compasión y decencia debería sentirse indignada.
Similar reacción han tenido diversos líderes mundiales. Chile, a través del Canciller Roberto Ampuero, expresó que nuestro país tiene una “visión crítica”.
“Nosotros creemos que ningún niño debe ser separado de sus padres”, enfatizó el jefe de la diplomacia chilena y apuntó que para nosotros, resguardar la dignidad, el bienestar, el cuidado de los niños es central”.
Sin embargo, el propio Trump recalcó que “Estados Unidos no será un campamento de migrantes, ni será un centro de detención de refugiados”. Aseguró que los niños “están siendo usados por los peores criminales sobre la tierra” como una manera de ingresar al país por la frontera sur.
Incluso, ayer Estados Unidos anunció su retiro de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU por su constante crítica hacia esta medida.
Más allá de la controversia subyace un tema más de fondo que tiene que ver con el cuidado de los niños y el separarlos de sus padres en un país extraño dista mucho de ser una actitud humanitaria.