Crisis en Brasil

El encarcelamiento de Lula complica aún más el ya complejo panorama político

09 Abril 2018   10   Editorial   Gustavo Alvarado

El ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva comenzó el sábado a cumplir en una celda en la ciudad de Curitiba la pena a 12 años de prisión a la que fue condenado por corrupción y lavado de dinero.
El considerado líder más carismático en la historia de Brasil se entregó a la Policía 48 horas después de que un juez ordenara su detención y fue conducido en la noche a Curitiba, la ciudad del sur del país en la que purgará la condena en una celda especial y aislada de los demás presos.
Con ello se abre un incierto capítulo en la historia de Brasil, donde ya otros dos presidentes se vieron forzados a renunciar o fueron destituidos también por corrupción, como lo son Fernando Collor de Melo y Dilma Rousseff.
La vinculación entre determinadas empresas y la política parece ser una moneda corriente y son numerosos los dirigentes de las más variadas tendencias que están tras las rejas o amenazados con procesos judiciales.
A pocos meses de una elección presidencial, el encarcelamiento de Lula complica aún más el ya complejo panorama político, donde el ex mandatario aparecía como favorito en las encuestas. Su ingreso a la prisión, por lo tanto, es un verdadero terremoto para el izquierdista PT (Partido de los Trabajadores) que no tenía un Plan B.
Sin lugar a dudas el país se encuentra dividido ante esta situación, ya que una parte considera que ha sido víctima de una operación política para sacarlo de la competencia y otros estiman que se trató de un proceso ajustado a derecho y con las garantías necesarias.
Pero, además del proceso en que fue condenado, Lula fue imputado en otros seis casos y es investigado en otros dos, en su mayoría por corrupción y vinculados al escándalo en la petrolera estatal Petrobras.
En el caso que lo mandó a la cárcel, la Justicia dio por probado que Lula favoreció a la constructora OAS en contratos con Petrobras y que la empresa lo recompensó con un lujoso apartamento en un balneario del estado de Sao Paulo.
El juez federal, Sergio Moro, responsable por el caso de las corruptelas en Petrobras y que condenó a Lula en uno de los procesos derivados de esta investigación, concluyó que Lula recibió de la OAS ventajas indebidas por 2,4 millones de reales (unos 730.000 dólares).
Frente a estos hechos, llama profundamente la atención la cerrada defensa que han hecho algunos líderes políticos del ahora encarcelado ex presidente, ya que denota un marcado doble estándar en que algunos merecen ser condenados y otros no.