Crisis en Venezuela

Hasta el minuto nadie ha logrado frenar el continuo de violencia y “diálogo de sordos” que ha imperado en Venezuela. Ni protagonistas internos, ni organizaciones internacionales, ni amigos ni enemigos.

24 Julio 2017   6   Editorial   Gustavo Alvarado

Se inicia una semana clave en la crisis que está afectando a Venezuela. El Presidente Nicolás Maduro llamó a elecciones, a realizarse el próximo domingo 30 de julio, para elegir a los miembros de la Asamblea Nacional Constituyente, instancia que tiene como objetivo redactar una nueva constitución.

Llamado que, por supuesto, la Mesa de Unidad Democrática ha criticado y restado validez, acusando que el Presidente pretende controlar el Parlamento –hoy de mayoría opositora- y, finalmente, perpetuarse en el poder.

Con anterioridad la oposición había realizado una consulta, con el aval del Parlamento, en la que un 98 por ciento de los ciudadanos que fueron a votar se pronunciaron contra la Constituyente. Proceso que se replicó en Talca, con la asistencia de casi un millar de venezolanos que han llegado a Chile, justamente huyendo de la crisis que afecta a su país.

Así Chile, y en particular Talca, es testigo de la compleja situación que vive Venezuela. Una crisis en la que incluso se ha llegado a escuchar la opción de un golpe de Estado como solución al conflicto.

Y bien sabemos los chilenos de qué hablamos cuando hablamos de “golpe de Estado”. La dictadura del general Augusto Pinochet dejó una dolorosa huella de violación a los derechos humanos que ha marcado a fuego la historia reciente de Chile. Un periodo del que se han sacado cosas en limpio, entre ellas la necesidad de respetar la institucionalidad vigente.

Entonces, cuando en pleno siglo XXI, el siglo de la globalización, de las comunicaciones y de la masificación de los conceptos democráticos de occidente –pese a las excepciones que confirman la regla- se escucha hablar de “golpe de Estado”, se hace imperioso alertar de las terribles consecuencias que un quiebre democrático puede traer a la ciudadanía de un país.

Alguien debe poner los intereses generales por sobre los individuales. Alguien debe poner una cuota de cordura antes que “la sangre llegue al río”.

Hasta el minuto nadie ha logrado frenar el continuo de violencia y “diálogo de sordos” que ha imperado en Venezuela. Ni protagonistas internos, ni organizaciones internacionales, ni amigos ni enemigos.

En esta semana clave, el llamado a nuestras autoridades es a evitar declaraciones oportunistas e intentar, por el contrario, buscar los puntos de acuerdo a nivel internacional que permitan una solución pacífica y democrática a la crisis venezolana.

Otra opción es impensada.