Cuarta edad: nuevo grupo etario

Ahora bien, será necesario saber en qué se traducirá esta denominación, toda vez que el tema de la vejez en nuestro país aún está en deuda.

30 Enero   14   Editorial   Gustavo Alvarado

Hace un par de días, el Senado despachó a ley el proyecto que modifica la normativa que crea el Servicio Nacional del Adulto Mayor, para establecer el concepto de cuarta edad, que en nuestro país son cerca de 430 mil chilenos y chilenas. Una iniciativa contó con la aprobación unánime de la Cámara Alta y que ahora resta la promulgación de parte del Ejecutivo.
Durante el debate, los senadores valoraron el avance de diversas áreas con respecto a los adultos mayores y específicamente para los de 80 años, que hoy forman parte de esta llamada “cuarta edad”.
La intención de esta denominación es contar con un elemento diferenciador en cuanto a las políticas de protección y promoción de los derechos de esta categoría de adultos mayores que sobrepasan los 80 años de edad y cuyas necesidades varían de aquellas personas menores y que, en esa lógica, son plenamente activas en la vida nacional.
Además, el texto reconoce que “es posible observar que, dentro de la tercera edad, se distingue un porcentaje que representa casi el 15% de la población, específicamente las personas mayores de 80 años, por lo que merecen un tratamiento distinto dentro de nuestra legislación. Si bien nos encontramos frente a un término que se encuentra siendo incorporado en diversas publicaciones al referirse a la tercera edad, es determinante para que las políticas públicas hagan una diferenciación en las normas que benefician a las personas mayores de nuestro país”.
En la actualidad, los adultos mayores de nuestro país son cada vez más activos, lo que obliga a que los diversos organismos sean capaces de elaborar políticas que permitan un mejor desarrollo de sus capacidades. Esto hace necesario que se establezcan normas específicas para este grupo etario de la población.
Ahora bien, será necesario saber en qué se traducirá esta denominación, toda vez que el tema de la vejez en nuestro país aún está en deuda. Solo pro nombrar uno de los principales problemas es el sistema de pensiones que termina otorgando bajas jubilaciones a los que llegaron a la etapa postrera de la vida. Beneficios en salud, facilidades para el transporte públicos, ciudades más amables con el adulto mayor, son solo otros de los temas en un listado que se hace necesario revisar y poner manos a la obra.