Cuidado con el vibrio parahaemolyticus

La idea no es generar alarma, pero sí conciencia de cómo podemos evitar sus efectos

04 Enero 2018   5   Editorial   Gustavo Alvarado

Se vivieron las fiestas de final de año y ahora se viene el periodo de vacaciones, donde la mayoría de los cauqueninos optan por disfrutarlas en las costas de las comunas de Chanco y Pelluhue. Cada vez se hace más intenso el calor y, con ello, las ganas de ir a la playa y disfrutar del borde costero de la provincia del secano interior de la región.
Al igual que en otros años, es preciso recalcar medidas de auto cuidado a los visitantes, frente a enfermedades ocasionadas por el consumo de fruta y verduras sin lavar, o de mariscos crudos.
Es el tiempo donde la Autoridad Sanitaria intensifica la fiscalización de los centros de abastecimiento y de los lugares donde se venden productos del mar. La idea es que quienes opten por consumirlos lo hagan en aquellos negocios establecidos, en los cuales no se haya roto la cadena de frío, lo cual asegura que los mariscos y pescados que adquieran, estén frescos.
Las autoridades responsables de monitorear nuestro sector costero no sólo están en alerta por la llegada de la Fragata Portuguesa, pues es tiempo de la bacteria entérica Vibrio Parahaemolyticus, cuyo hábitat natural son las costas marinas. Transmisión que se produce por la ingestión de mariscos crudos o mal cocidos, especialmente bivalvos (ostras y almejas principalmente); o bien, por contaminación cruzada con otros alimentos, debido a la manipulación incorrecta de mariscos crudos.
Se hace vital que las máximas autoridades de salud visiten periódicamente la costa, no sólo entregando folletería de prevención a los turistas y propietarios de los negocios, sino además, entregar una charla educativa que refuerce las medidas preventivas. La simple recomendación de que consumir los mariscos cocidos, del lavado de mano frecuente y evitar mezclar alimentos cocidos con los crudos, permitirá disfrutar de un verano seguro, libre de esta enfermedad.
La idea no es generar alarma, pero sí conciencia de cómo podemos evitar los efectos de la presencia del vibrio parahaemolyticus en los productos del mar, el cual ha sido identificado en todo el mundo como una de las principales causas de los brotes de intoxicación alimentaria.