Cuidado con las deudas de fin de año

Resulta más que aconsejable no gastar más allá de las posibilidades reales y privilegiar la austeridad

06 Diciembre 2017   12   Editorial   Gustavo Alvarado

Estamos a poco más de dos semanas de Navidad y se comienza a advertir un aumento del movimiento en el comercio en general, donde todos buscan algún presente para sus familias y amigos. Es una época marcada por las buenas intenciones, pero también extremadamente peligrosa en cuanto a endeudarse más allá de lo razonable.
De acuerdo a informes sobre deuda, la cantidad de morosos en Chile no ha dejado de incrementarse desde 2012 y está sobre los 4 millones de personas, una cifra récord que supera en casi 10 puntos el registro del año pasado.
Los estudios muestran que la mayoría de los chilenos se endeuda con el retail (40%) y la banca (30,9%). En tanto, los mayores montos de deuda se concentran en la banca (37,7%) y cajas de compensación (31,8%).
Por esta razón la posibilidad de refinanciar o repactar la deuda aparece como una luz en el horizonte para volver a respirar tranquilos en una cuestión que, en palabras del economista Francisco Aravena, el refinanciamiento tiene como fin “juntar varios créditos en uno solo para calcular de nuevo el plazo en el que lo vas a pagar. Refinanciar tus deudas es una de las alternativas que existen, bien sea que tu solvencia económica se haya visto afectada o si, por el contrario, te encuentras en mejores condiciones y deseas acortar el plazo de tus deudas”.
Explica que “al refinanciar una deuda lo que hace el consumidor es pagar la totalidad del saldo de la deuda (los meses atrasados, los meses que faltan por pagar y los costos por prepago), con otro crédito que tiene nuevas condiciones de plazo e interés. Es muy probable que, por ejemplo, los bancos ofrezcan tasas de interés más bajas, pero a un plazo mayor, disminuyendo el valor de la cuota”.
No obstante, hay que “revisar con especial cuidado el costo total de este nuevo crédito ya que probablemente la persona que opte por este camino terminará pagando más de lo que ya había financiado”.
De ahí que resulta más que aconsejable no gastar más allá de las posibilidades reales y más bien privilegiar la austeridad rescatando el verdadero sentido de la Navidad que no es otro que compartir con los que más queremos y expresar un sentido solidario con los que tienen menos.
Para eso, no es necesario adquirir costosos regalos, porque el cariño se expresa con acciones, más que con bienes materiales. Y endeudarse puede resultar muy caro, hipotecando el futuro de la familia.