Curicó es de primera…

Arriban tiempos de decisiones y opciones, en procura de desarrollar un mejor papel el próximo año

12 Diciembre 2017   13   Editorial   Gustavo Alvarado

Llegó el pitazo final de árbitro y entre los curicanos se desató la celebración como que si se hubiera alcanzado un título. Y no es para menos, ya que los albirrojos del Maule Norte, en la calurosa tarde del domingo en el estadio La Granja, y con la victoria sobre O’Higgins de Rancagua, dejaban atrás un año en el cual casi siempre rondó el fantasma que habita en los últimos peldaños de la tabla del coeficiente de rendimiento.
La situación es paradójica ya que en la otra tabla, la de verdad, la de posiciones, Curicó Unido se instaló en la medianía, en el octavo piso, antecediendo incluso a equipos de fuste como la Universidad Católica, el propio O’Higgins, Palestino y Santiago Wanderers, este último que aún se mantiene en la cuerda floja. Así los curicanos de paso se alejaban además del recuerdo del 2008-2009 en que se subió y como ascensor se bajó.
Por ello la euforia del domingo, como si se hubiera logrado una estrella, y en cierto modo se alcanzó: nunca antes en la historia de equipos curicanos se había permanecido en dos temporadas consecutivas en el futbol de honor chileno, más aun dejando un buen sabor por el estilo de juego, propositivo, que por pasajes hizo colocarse nervioso, incluso a los llamados grandes del fútbol nacional, léase Colo Colo y la Universidad de Chile.
Así, llegó el pitazo final, vinieron las celebraciones, y también arriban los días de análisis y decisiones sobre el devenir para la escuadra tortera, decisiones no menores sobre los que cumplieron y los que no, recordando que este Curicó si bien se mostró ofensivo, no es de aquellos que hizo más goles; a la vez se debe zanjar la línea entre quienes se quedan y los que parten, mencionando que de algunos se esperaba más, y otros dieron más de lo que se esperaba.
En suma, arriban tiempos de decisiones y opciones, en procura de desarrollar un mejor papel el próximo año dentro del campo de juego, como también fuera de él donde la hinchada más fiel, como siempre cumplió, pero no tanto así el público curicano que quedó al debe con su escasa presencia –2 mil personas promedio por partido de local- en un estadio que hoy posee capacidad para 8 mil asistentes.
Llegó el pitazo final que trajo las celebraciones como si se tratara de un título, y en cierto modo lo es: Curicó es de primera, hoy el único de la región del Maule. Qué mejor título. Con las determinaciones y obligaciones que ello significa con miras al cercano, muy cercano 2018 que ya viene.