Curicó Unido y su ascenso

Siempre el colectivo estuvo por sobre las aspiraciones personales, lo que generó una “sana competencia” en lo interno

12 Abril 2017   8   Editorial   Gustavo Alvarado

El 9 de abril de 2017 pasará a engrosar la lista de efemérides en la historia del Club de Deportes Provincial Curicó Unido. El destino quiso que en el mismo recinto donde dispuso de su anterior oportunidad para “escapar” de la Primera “B”, es decir, el estadio El Cobre de la localidad de El Salvador, esta vez los jugadores albirrojos sí pudieran abrochar el ascenso de categoría, tal como sucedió el 2008, teniendo en la banca al mismo director técnico, Luis Marcoleta Yáñez.

Tomando en cuenta los pergaminos de dicho estratega quien, para muchos, es el más calificado de la división, desde que retornó a la “Ciudad de las Tortas”, siempre las expectativas fueron altas.

Desde un inicio, su trabajo se enfocó a transformar al equipo en protagonista, permitiendo así poder optar al citado ascenso. Si bien la distancia permite observar las complicaciones que fueron surgiendo durante el respectivo transitar, a la hora del balance, sin duda que existen algunas claves que explican el logro que sigue siendo celebrado en tierras curicanas.

La primera de ellas fue la decisión de la dirigencia de confiar en el proceso iniciado por Luis Marcoleta, esto tras la eliminación que Curicó Unido sufrió a manos de Iberia en una reñida liguilla, tras el anterior torneo. La “espina” quedó clavada, experiencia que fue aprendida por todos los entes. Siempre teniendo la convicción de que la meta era abordable, quizás esta vez el equipo ya no exhibía tanto “espectáculo” en lo futbolístico, pero la contundencia a la hora de obtener resultados satisfizo el paladar de los hinchas.

Las cifras respaldan aquel trabajo que permitió, por solo dar un ejemplo, estirar un invicto de 20 duelos, algo inédito a estas alturas en el fútbol rentado. La campaña se sustentó en el rendimiento que el cuerpo técnico logró sacarle a los jugadores, algunos de los cuales venían de erráticas campañas.

Siempre el colectivo estuvo por sobre las aspiraciones personales, lo que generó una “sana competencia” en lo interno. Aquel escenario le permitió al cuerpo técnico encontrar respuestas en casi todas las piezas que integran el plantel. Cuando no estuvo uno, apareció otro.

Ya con el ascenso en el bolsillo, desde ya la dirigencia deberá comenzar a trazar líneas pensando en el enorme desafío que es el arribo a la serie de honor. De partida el apoyo hacia la institución debe ser mayor, ya sea de manera individual (asistiendo al estadio, haciéndose socio), o bien a través de diversos organismos, entes o empresas locales y nacionales.

Necesariamente hay que sacar lecciones respecto al anterior paso que tuvo Curicó en Primera, pensando en mantener y consolidar a la institución y, por qué no, más a mediano plazo aspirar a algún cupo en el ámbito internacional. Soñar es gratis, pero para ello, resta mucho trabajo por hacer.