Debate por eutanasia

Hay que tener en cuenta que el tema de la eutanasia va más allá de lo valórico o religioso (…)

09 Mayo   80   Editorial   Gustavo Alvarado

Un paso más allá se dio en la discusión por legislar sobre la eutanasia en el país, esta vez incluyendo a personas menores de edad. Ya se había aprobado en la Comisión de Salud el proyecto que incorpora en la legislación chilena la eutanasia y ahora la discusión subió de nivel al incorporar en la iniciativa legal a otro grupo etario, como es aquel comprendido entre los 14 y los 18 años de edad.
Una votación dividida se registró en la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados, a veces en un acalorado debate, donde finalmente se aprobó la idea de incorporar a los adolescentes.
Hay que tener en cuenta que el tema de la eutanasia va más allá de lo valórico o religioso, que pueda ser válido para un segmento de la población, pero es cierto que, en el fondo, se trata de entender el sufrimiento de una persona.
Ahora bien, la norma define que, si el paciente es mayor de 14 años, pero menor de 16 años, será necesario contar con la autorización de su representante legal o de sus representantes legales, si tuviera más de uno.
Luego, se especifica que, a “falta de autorización, entendiendo por tal la negación del representante legal, o si este no es habido, el paciente podrá solicitar la intervención del juez con competencia en materia de familia del lugar en donde se encuentra el paciente para que constate los requisitos legales de procedencia de asistencia médica para morir”.
En el caso de los pacientes mayores de 16 años, pero menores de 18, la norma define que el médico tendrá la obligación de informar a sus representantes legales, “pero la solicitud tomará su curso prescindiendo de cualquier consentimiento ajeno a la voluntad del mismo paciente”.
Si entramos al tema de fondo, cuando hay un tratamiento responsable, pero si la persona –ya sea de 50, 25, 16 o 14 años- tiene una enfermedad terminal que lo hace llevar una calidad de vida francamente inhumana, el Estado no puede coartar el derecho a esa persona de poder decidir sobre su vida. Esto, obviamente, cuando hay detrás también informes de un médico tratante, análisis psicológicos y aceptación del entorno de esa persona.
La Comisión también aprobó una indicación que define ciertos actos previos al procedimiento de eutanasia, como la formulación formal de una declaración de la voluntad del paciente y la debida notificación a los familiares.