Deporte e Inclusión

Resta mucho para avanzar en una real inclusión en la sociedad y que este espíritu que se manifestó con fuerza en las llamadas 27 horas de amor se prolongue para el resto del año.

05 Diciembre 2016   9   Editorial   Gustavo Alvarado

Acaba de terminar una nueva versión de la Teletón en que una vez más se logra superar la meta respecto de la recolección de fondos destinados a asegurar el funcionamiento de la institución y por ende el tratamiento de miles de niños y jóvenes que requieren de ayuda especializada para superar sus discapacidades.

Este logro llena de alegría a los chilenos que durante dos días han mostrado espíritu solidario con aquellos que tienen capacidades diferentes.

Sin embargo, resta mucho para avanzar en una real inclusión en la sociedad y que este espíritu que se manifestó con fuerza en las llamadas 27 horas de amor se prolongue para el resto del año.

No se trata solamente de allegar recursos, sino que también algo mucho más profundo que tiene que ver con la incorporación de todos a la sociedad.

En este sentido, se promulgó la Ley 20.978 que reconoce el Deporte Adaptado y Paralímpico que otorga a estas disciplinas un tratamiento igualitario en relación al deporte convencional.

Al firmar la ley respectiva, la Presidenta Michelle Bachelet recalcó que “corresponde y toca que el Estado y que los gobiernos reconozcamos ese valor, sigamos fortaleciendo la actividad deportiva, para que sean más los que hagan del atletismo, del canotaje, de la natación, del tenis de mesa y del básquetbol, su vocación”.

La nueva ley define al deporte adaptado para las personas en situación de discapacidad como la modalidad deportiva adecuada a este grupo de personas (ya sea mediante reglas o implementos) y los deportes especialmente diseñados para ellos, con el fin de permitir su práctica. Asimismo, cuando el deporte adaptado se desarrolle sistemáticamente y con alta exigencia mediante deportistas de alto rendimiento, se denominará deporte paralímpico y sus cultores deportistas paralímpicos.

Además, se incorpora al deporte adaptado dentro de los planes y programas de la Política Nacional del Deporte, debiendo asegurar a todas las personas en situación de discapacidad (incluyendo deportistas adaptados o paralímpicos) el derecho a la educación física, a la práctica deportiva, a la salud, al bienestar físico y mental, a la integración, al ocio y a las posibilidades que el deporte ofrece, y a contar con instalaciones adaptadas y accesibles.

Los deportistas paralímpicos, al igual que los convencionales, estarán regidos por las mismas disposiciones y exigencias, y podrán recibir ayuda económica del IND.

“Hacer grande a nuestro deporte no sólo es mejorar las marcas o mejorar las infraestructuras: sin duda que eso es un objetivo que se puede buscar, pero es también hacerlo más inclusivo y más igualitario”, explicó la Jefa de Estado.

Eso es exactamente lo que como chilenos debemos hacer no solo en el deporte, sino que en todas las actividades.