Descentralización a tropezones

Preguntas como cuáles servicios estarán bajo su mando, si manejarán o no presupuestos regionales o cuáles autoridades deberán rendirle cuenta, están en una nebulosa.

01 Noviembre 2016   4   Editorial   Gustavo Alvarado

No ha sido fácil llevar adelante la agenda de descentralización impulsada por la actual administración de Michelle Bachelet, ya sea por la poca fluidez a la hora de establecer la marcha del proceso mismo, como por las desavenencias con el mundo legislativo.

En línea con esto último, pese a que en sesión anterior de trabajo en el Senado se había acordado avanzar en los puntos en los que existía coincidencia, la Comisión de Gobierno, Descentralización y Regionalización rechazó el proyecto relativo al fortalecimiento de la regionalización. Eso implica acordar una recomendación a la Sala para que se vote en contra todo el cuerpo legal, con la finalidad de que el texto pueda ser perfeccionado en una Comisión Mixta. Ello, con el fin de entregar herramientas al nuevo gobernador regional, con sus respectivas transferencias de competencias, según precisaron en la instancia legislativa.

La decisión se adoptó luego de que los integrantes de la Comisión recibieran de parte de la Secretaría General de la Presidencia una pauta con los principales puntos del proyecto, lo que a juicio de la senadora Ena Von Baer, presidenta de la misma, “no mejora en nada lo que ya tenemos y no considera atribución real alguna”.

Von Baer fue más crítica y dijo que no estaba dispuesta a aprobar este proyecto como está, hablando de que bajo estas condiciones podríamos tener “gobernadores de papel”, sin el debido traspaso de competencias, algo que se habría pedido transversalmente en la Sala, acusando que la propuesta del Ejecutivo no entrega cambio alguno.

Claro está que el principal anuncio ha sido, en esta materia, el que Chile va a contar con elección popular de sus intendentes, los que ahora se pasarán a llamar gobernadores regionales, pese a que su límite de atribuciones no está del todo claro. Preguntas como cuáles servicios estarán bajo su mando, si manejarán o no presupuestos regionales o cuáles autoridades deberán rendirle cuenta, están en una nebulosa.

Hay que recordar que una última “patita” de esta historia vendrá con la tramitación de la ley que dispone de los recursos que serán de ámbito regional, algo que se advierte será más complejo, ya que la mano del centralismo siempre ha querido ser la que abre y cierra la billetera del país para repartir el dinero a su discreción.