Día del Bombero

Bomberos es para el país una organización voluntaria insustituible ya que realiza un trabajo desinteresado, muchas veces anónimo e incomprendido

03 Julio 2017   7   Editorial   Gustavo Alvarado

Por estos días se ha conmemorado en todo el país el "Día del Bombero" que fue instituido en el año 1962 por el entonces Presidente de la República, Jorge Alessandri Rodríguez. La fecha recuerda la fundación del Primer Cuerpo de Bomberos Voluntarios organizado en Valparaíso el 30 de junio de 1851 tras un devastador incendio que afectó al puerto.

La celebración se registra en uno de los momentos en que la institución atraviesa por uno de sus momentos de mayor reconocimiento a nivel nacional, tras los mega incendios forestales registrados durante el verano pasado.

En esa oportunidad los voluntarios desplegaron una enorme labor constituyéndose en un ejemplo para la ciudadanía al combatir las llamas sin descanso, de forma esforzada y arriesgando su vida muchas veces.

Ello les ha valido el agradecimiento por parte de todos los sectores del país, que unánimemente destacan el rol de los “chicos buenos”.

Sin embargo, tras los siniestros ha quedado una dura realidad, puesto que la institución ha perdido importantes recursos y material. Las autoridades han señalado que se repondrán los elementos y financiamiento, pero ello ha ido más lento de lo esperado.

Bomberos es para el país una organización voluntaria insustituible ya que realiza un trabajo desinteresado, muchas veces anónimo e incomprendido. Incluso, ha debido enfrentar arteros ataques por parte de delincuentes y antisociales, lo que pone en riesgo sus vidas.

Su labor no se remite solamente a apagar incendios, sino que desarrollan muchos otros servicios de bien público que tienen alto impacto en la comunidad.

En nuestra región es común verlos atacando de forma osada los incendios que afectan muchas veces a modestas viviendas o prestando asistencia a quienes más lo requieren durante todo tipo de emergencias.

Se trata de personas desinteresadas que hacen del servicio público una misión de vida en la que, muchas veces, incluso deben sacrificar sus vidas personales. No es un dato menor el hecho que deben, además, costear sus propios uniformes.

Es bueno reconocer en estos días la gran misión que desarrollan estos “chicos buenos”, pero más importante todavía es prestarles el máximo apoyo y respeto para que su generosa labor pueda ser realizada en las mejores condiciones.