Día del vino

Nuestra región se ha caracterizado por ser una de las principales zonas vitivinícolas de Chile, con una larga tradición en la producción de los mejores mostos que recorren no solo el territorio nacional, sino que gran parte del mundo.

07 Septiembre 2017   10   Editorial   Gustavo Alvarado

El 4 de septiembre pasado se celebró por tercera vez en Chile el Día del vino y que corresponde a la primera mención que se hizo de la palabra “vino” en territorio nacional, a raíz de una carta enviada por Pedro de Valdivia al emperador Carlos V el 4 de septiembre de 1545, en la cual le informa que se había acabado el vino para celebrar misa en la ciudad de Santiago de la Nueva Extremadura, fundada cuatro años antes y que requerían “vides para la evangelización”. Como respuesta a esta carta, se enviaron al país una carga de botellas y las primeras estacas de vides viníferas plantadas en el país.

En esos años, Chile contaba con viñas desde Copiapó a Angol, y desde el secano costero hasta Cuyo (Argentina). Muchas viñas actuales tienen sus vides en los mismos terrenos. Chile, por su parte, es el único país del mundo que posee más de 200.000 hectáreas de viñedos que viven sobre sus propias raíces, en “pie franco” (sin portainjertos americanos), libres de la Phylloxera vastatrix y de otros virus trasmisibles con los injertos.

La producción nacional de vino chileno fluctúa entre 1.000 y 1.300 millones de litros al año. Chile es el cuarto país exportador de vino en el mundo con más del 80% de su producción destinada al mercado internacional. Las exportaciones nacionales en 2016 llegaron a 950 millones de litros (incluidos mostos), por un valor total aproximado de USD 1.800 millones.

En este sentido, nuestra región se ha caracterizado por ser una de las principales zonas vitivinícolas de Chile, con una larga tradición en la producción de los mejores mostos que recorren no solo el territorio nacional, sino que gran parte del mundo.

Por ello, existe una importante cultura vinculada a la producción en sus diversas etapas, lo que ha generado una gran identificación de los habitantes de estas tierras con esta noble y antigua tradición.

La Presidenta de la República, al celebrar este día, señaló que “el vino chileno es un encuentro entre cultura y territorio, entre voluntad y paciencia, entre sociedad y naturaleza. Es la historia de nuestro país y su gente, que han hecho de los fértiles valles tierras de viñedos, tierras de antiguos y nuevos cultivos, que hoy permiten que el vino chileno llegue a un mercado de cerca de mil 800 millones de habitantes”.

Las posibilidades y oportunidades que se presentan para nuestra región en torno a esta actividad son enormes, tanto desde el punto de vista de la producción como del turismo. Es necesario buscar alianzas y asociaciones que permitan tener ventajas comparativas para competir de mejor forma en el mundo globalizado.