Día Internacional del Migrante

Cierra señalando que el pacto mundial firmado en Marrakech, “constituye un paso a la dignidad de todos”.

19 Diciembre 2018   7   Editorial   Gustavo Alvarado

En un paradójico momento se da la conmemoración del Día Internacional del Migrante, efeméride que en la jornada de ayer fue recordada en todos los rincones y también en nuestro país. Pero, de manera muy especial, en nuestra región, producto de la cantidad no menor de extranjeros que han elegido al Maule como una zona de oportunidades.
Y la paradoja está en que hace unos días, el Gobierno de Chile decidió no firmar el pacto migratorio, generando el rechazo de algunos sectores. La razón esgrimida por el Presidente Sebastián Piñera es que si bien Chile está comprometido con el diálogo y la colaboración internacional, “no puedo apoyar un texto que lesiona los intereses de los chilenos”.
Agregó que es su deber “resguardar los intereses de nuestro país” y aclaró que, si bien toda persona tiene derecho a salir de su país, “todo país tiene derecho (a decidir) cómo y bajo qué reglas ingresan (a su territorio)”.
Recientemente, Evopoli, en voz de su presidente Hernán Larraín Matte, pidió que más adelante, el mandatario revise esta decisión de quedar fuera del pacto migratorio.
Eso es lo que ocurre en nuestro territorio, mientras en el resto del mundo se abogar porque el desplazamiento voluntario de personas sea un derecho garantizado por las naciones. Por ello, no es antojadizo el lema de este año, denominado “Migración con dignidad”.
En palabras de António Victorino, director general de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), “hoy por hoy, nos caracterizamos por ser una especie en movimiento -cientos de millones de nosotros somos, en el sentido más amplio, migrantes-. En este contexto, queda mucho por hacer y mucho que aprender. Pero cabe dar prioridad a la dignidad. Ante todo, la dignidad de elegir”.
Agrega que la migración promueve la dignidad “porque brinda a las personas la posibilidad de elegir, ya sea de ponerse a salvo, protegerse, educarse o liberarse”. Va más allá en el concepto, porque asegura que “permite a millones de personas elegir la participación y no el aislamiento, la acción y no la inactividad, la esperanza y no el miedo y la prosperidad y no la pobreza”.
Por ello, llama a “dignificar” esas elecciones mediante el respeto. “Nosotros igualmente tenemos el poder de elegir. Podemos responder a las esperanzas de los migrantes con aceptación, y responder a sus ambiciones con oportunidades. Podemos acoger en lugar de rechazar su llegada”.
“También debemos respetar y escuchar a quienes temen los cambios que conlleva la migración, ya que sus temores, justificados o no, son genuinos y merecen ser atendidos con dignidad”.
Cierra señalando que el pacto mundial firmado en Marrakech, “constituye un paso a la dignidad de todos”.