Día nacional de lo que se le ocurra

El Congreso, señoras y señores, está para entregar aún más. No para generar el día nacional de lo que se le cruce por la mente.

12 Octubre 2018   19   Editorial   Gustavo Alvarado

La presentación por parte de la diputada Erika Olivera (RN) de un proyecto de ley con el que busca establecer al Taca-Taca como deporte nacional e instaurar el día nacional, abrió la polémica sobre la pertinencia o importancia en la discusión parlamentaria, frente a temáticas de mayor relevancia que durante años “duermen” en los pasillos del hemiciclo.
Un arranque de creatividad de la ex atleta y de sus asesores, que más que adeptos ha traído más comentarios en contra al entrar en el fondo de la discusión, que termina redundando en la calidad legislativa de nuestro país.
Además, la pregunta que cabe hacerse es ¿para qué sirve instaurar un día nacional del Taca-Taca? Y si nos vamos a un sentido más amplio, ¿qué implica declarar un día nacional de algo?
Generalmente, la institución de un día nacional se hace para crear consciencia sobre alguna situación en particular o para destacar algún hecho relevante. Es así como tenemos, por ejemplo, el día del brigadista forestal, instaurado para recordar la muerte en un accidente de helicóptero de doce brigadistas forestales (y el piloto que los transportaba), durante las faenas para controlar un incendio en el sector del cerro Polhuín, al interior de Chanco, el 15 de febrero de 2009. Un hecho que nos toca de cerca, como también el día de la cultura y tradición popular chilena, el 15 de septiembre, por el natalicio de Margot Loyola.
Hay días para crear consciencia sobre algún tema en particular. En ellos tenemos, a modo de ejemplo, el día del autismo y asperger (2 de abril); el día del reciclaje (17 de mayo); de la solidaridad (18 agosto), recordando la muerte del Padre San Alberto Hurtado.
Hay otros que son para asociar un oficio o actividad en particular. Así, tenemos el día de la educación rural, asociado al natalicio de Gabriela Mistral (7 de abril); día del locutor, recordando la muerte de Petronio Romo (14 de abril); o el día del teatro, por el natalicio de Andrés Pérez (11 de mayo).
Pero hay otros que fueron creados y que no hay justificación de por qué se escogió su fecha. Ejemplo de ello es el día del aprovechamiento de las horas libres (5 de abril) y que presuntamente está derogado; el día de la guardadora de colocación familiar (11 de junio); el día de miel (6 de agosto); el día de la protección civil (10 de octubre). Estos últimos son los ejemplos que pudieran dar una luz de esperanza al proyecto de Erika Olivera, ya que tampoco se ha logrado explicar el por qué de instaurar tal día en la fecha señalada (9 de octubre).
El Congreso, señoras y señores, está para entregar aún más. No para generar el día nacional de lo que se le cruce por la mente.