Donación cruzada de órganos

El tema de la donación en nuestro país ha sido más complejo de lo que se esperaba y las cifras lamentablemente muestran que estamos lejos de poder llegar a asegurar los trasplantes necesarios y urgentes.

08 Enero 2017   5   Editorial   Gustavo Alvarado

Para nadie es un misterio que el número de personas en espera de un trasplante es alta en comparación con quienes están dispuestos a donar. De ser este último el caso, la familia muchas veces hace valer su postura en desmedro de quien decidió en vida ser donante, por lo que el paciente se mantiene como un número más en lista de espera.

El Congreso despachó esta semana un  proyecto de ley que busca ampliar las posibilidades de donación de órganos incorporando la modalidad de donación cruzada entre vivos, en los casos de personas relacionadas en que no existe compatibilidad entre el donante y el receptor, ya sea por poseer un grupo sanguíneo incompatible o por resultar negativo el examen de histocompatibilidad.

¿Pero qué significa la donación cruzada entre vivos? Para explicar aquello, primero debemos recordar que la legislación actual permite la donación de órganos entre vivos solo si se trata de personas relacionadas, es decir, cuando el receptor sea pariente consanguíneo o por adopción del donante hasta el cuarto grado, o su cónyuge, o una persona que, sin ser su cónyuge, conviva con el donante.

La iniciativa legal permite, además, la extracción de órganos en vida con fines de trasplante, siempre que el donante sea una persona capaz, mayor de edad y se ofrezca voluntariamente para la extracción y donación en vida.

En este caso, el órgano extraído será trasplantado a una persona designada en el registro nacional de potenciales receptores a cargo del Instituto de Salud Pública, o a otra persona a quien, a través del mismo registro, se le done voluntariamente y en forma altruista, con el propósito de conservar su vida o mejorar su salud.

Se abre así una gran oportunidad para muchos que esperan un órgano para poder seguir con sus vidas. Ello dependen del compromiso y generosidad de quienes estén dispuestos a regalar mucho más que un órgano, pues en verdad están entregando las posibilidades para que un prójimo pueda desarrollar su existencia.

El tema de la donación en nuestro país ha sido más complejo de lo que se esperaba y las cifras lamentablemente muestran que estamos lejos de poder llegar a asegurar los trasplantes necesarios y urgentes.

Sin ir más lejos, hay un caso de un joven de 31 años que es prioridad nacional para un trasplante de hígado por una hepatitis fulminante. Su hermana ha llamado a respetar la voluntad de quienes en vida han querido ser donantes.

Ojalá que esta nueva ley sea promulgada a la brevedad y se constituya en una nueva fuente de vida para tantos que ven como las suyas se extinguen lentamente.