Ductos peligrosos

Se necesita reforzar las medidas de seguridad en torno a los ductos de combustible y materiales peligrosos que cruzan por nuestra región

30 Octubre 2016   11   Editorial   Gustavo Alvarado

Una grave situación con todavía impredecibles consecuencias se registró el miércoles pasado con la rotura del oleoducto en el camino Odessa-El Aromo, comuna de Río Claro, con el consiguiente vertimiento de petróleo en el cauce.

El hecho fue causado por una retroexcavadora que estaba realizando mantención de rutina en el camino K-219 por parte de la Empresa Santa Fe por encargo de la Dirección de Vialidad.

El combustible se derramó en una cuantía no menor según los testigos, lo cual contaminó las aguas de un canal y un estero que riegan unas cinco mil hectáreas. Hasta el momento ENAP no ha entregado la cantidad exacta del petróleo derramado.

Este es un inusual accidente que requiere de una profunda investigación a fin de determinar las responsabilidades, puesto que las versiones entre ENAP y la empresa contratista son contrapuestas. Sin embargo, esta última ha señalado que el ducto no se encontraba a la profundidad requerida, sino que estaba solo a unos 5 centímetros de la superficie.

Tanto ENAP como los canalistas presentaron denuncias ante la Fiscalía con el objeto de indagar las causas de este hecho y establecer las responsabilidades. Los peritajes se han iniciado de inmediato y la PDI, a través de una brigada especializada en medio ambiente, ha tomado las muestras y contramuestras para determinar las características del vertimiento, sus alcances y consecuencias.

Si bien parece no haber problemas con el agua potable para los habitantes de ese vasto sector, si hay dificultades con el abastecimiento para el riego de las plantaciones.

De ahí que es importante que las autoridades diseñen a la brevedad un plan para ir en ayuda de los eventuales afectados por este problema disponiendo camiones aljibe, estanques y otras medidas para evitar que se pierdan los cultivos, muchos de ellos de subsistencia.

También se requiere que las empresas involucradas concluyan cuanto antes las labores destinadas a limpiar la zona y se repongan los cursos de agua.

Pero, más allá de ello, se necesita reforzar las medidas de seguridad en torno a los ductos de combustible y materiales peligrosos que cruzan por nuestra región. Aparentemente hay planos y señaléticas que no están actualizadas y que, además, no están en conocimiento de quienes deben desarrollar trabajos en las cercanías de estos sitios.

Que este lamentable accidente sirva para poner en alerta a las autoridades y población sobre este tema, de vital importancia para quienes viven y trabajan en las inmediaciones.