Economía complicada en el Maule

Es inquietante el momento en el que están los trabajadores de dos entidades

31 Julio 2018   3   Editorial   Gustavo Alvarado

Hay preocupación en cientos de trabajadores, en distintos lugares de la región, por el momento por el cual atraviesa esta zona en término económicos. Ello, tomando en consideración que hay empresas que han decidido bajar la cortina. Algunas están en la incertidumbre, a la espera que la justicia determine la suerte que correrán, y otras que están al borde del precipicio con lo que esto significa para las personas y sus familias en el diario vivir.
De hecho, antes del fin de semana reciente Iansa -cuyos inversionistas principales son ingleses- determinó dar el golpe de gracia no solo a la empresa en Linares, sino con ello a una fracción importante de la zona sur de la región. Los afectados han logrado la atención del Gobierno que elabora planes de mitigación para los cientos de familias que dependen de la producción, venta y procesamiento de la remolacha.
Sin embargo, de igual forma el escenario para los trabajadores y el intento de la reconversión dejará heridos en el camino por los tiempos que este proceso pudiera tomar y, además, por el tiempo que en suma requerirá la zona sur del Maule para acostumbrarse a nuevas producciones, nuevas áreas y nuevos sistemas. Es el costo de asumir la reconversión como alternativa.
En el norte de la región en tanto, en Curicó, no por un mejor momento cruzan los 140 trabajadores de Fideos Suazo. La empresa, por más que fuera tradicional e histórica en el ámbito local, simplemente fue a quiebra, dejando a la deriva a sus integrantes, a la espera de lo que mañana miércoles pudiera resolver la justicia y los acreedores en cuanto a cerrar las puertas definitivamente o darles una oportunidad, a los propios trabajadores, para que con esfuerzo logren mantener a flote la producción de esta firma.
Es el inquietante momento en el que están los trabajadores de estas dos entidades que hoy mantienen sus cinturones ajustados. Pero no es menor lo que vive el resto de habitantes de la región, considerando el reciente ranking en que una vez más los maulinos repiten los primeros lugares como los que perciben sueldos más bajos en cada final de mes, es decir cerca de 140 mil pesos menos que el promedio nacional, algo que se nota, sin duda, para un vecino común y corriente que debe llevar el pan todos los días a su casa.
Todo ello hace reflexionar en torno a la paradoja que declaraciones del nivel central señalan que la economía del país se ha reactivado, que Chile no se ha visto muy afectado por la guerra comercial de Estados Unidos y China, y que la proyección del crecimiento será mayor a la esperada. Entonces, quizás quede solo esperar que esos anuncios, en concreto, también lleguen a esta zona, que las políticas implementadas vayan en este sentido y, en suma, que la economía del Maule no siga siendo un mundo aparte, como parece que es.