Educar desde la inclusión

Hay que empezar a sociabilizar el enfoque de “inclusión educativa”, que abre numerosas posibilidades

16 Noviembre 2017   4   Editorial   Gustavo Alvarado

Hace unos días se conmemoró el Día de la Educación Diferencial o Especial, donde los alumnos y sus profesores, de los distintos establecimiento educativos de la región, organizaron actividades para mostrar el trabajo que realizan a diario con los niños y niñas que necesitan de una modalidad educativa orientada a fomentar sus capacidades. Cauquenes no fue la excepción, la familia educativa realizó una serie de actividades, con la intención de mostrar el trabajo que a diario desarrollan con los niños en situación de discapacidad, el cual gracias a un conjunto de servicios, recursos humanos, recursos técnicos, la entrega de conocimientos especializados y cariño, potencian las capacidades de cada uno de ellos.
El Ministerio de Educación es garante de la entrega de la educación, a quienes necesitan que esta sea distinta, a través de una normativa vigente, asegura que los niños, jóvenes y adultos con necesidades educativas especiales, puedan acceder, participar y progresen en el currículum nacional en igualdad de condiciones y oportunidades, así se establece por intermedio de la Ley General de Educación y Ley 20.422.
Existen buenos profesionales dispuestos a entregar sus conocimientos para potenciar el máximo de las capacidades de los niños, pero aún nuestra sociedad no es inclusiva, al seguir sesgando a quienes son distintos, a quienes no aprenden una materia al mismo ritmo del promedio.
Al parecer, el sistema educativo imperante se limita a que todos los niños se eduquen para “ser iguales”, obviando de “frentón” las capacidades e intereses individuales de cada uno de ellos.
Estamos ad portas de que se inicie la campaña de la Teletón, donde volcamos toda nuestra solidaridad hacia quienes tienen “capacidades diferentes”. Pero que olvidamos el resto del año, sesgando y discriminando a quienes son “aparentemente” distintos, sin respetar, ni aceptar las diferencias.
Es el tiempo de dejar de hablar de “educación especial”, de verlo como algo distinto, diferente. Hay que empezar a sociabilizar el enfoque de “inclusión educativa”, que abre numerosas posibilidades de ofrecer una educación de calidad para todos, permitiendo dar respuesta a todos los alumnos y alumnas, con independencia de sus necesidades y demanda.
Eso es lo que se necesita, es hacia donde debe apuntar el trabajo y esfuerzo de los padres, de los educadores y de una sociedad que aprende a potenciar las capacidades individuales, valorando la diversidad y el ser distinto.