El esperado fin de las bolsas plásticas

En la práctica, a diario vamos dejando una “huella de carbono” que se acumula año a año

02 Julio 2018   8   Editorial   Gustavo Alvarado

Un día histórico se vivirá en Talca, cuando mañana entre en vigencia la tercera fase del plan “Talca Sustentable” que, en la práctica, se traducirá en que todos los locales comerciales que se adhirieron al proyecto “Sello Verde” no podrán seguir entregando bolsas plásticas a sus clientes. Ni siquiera una, como ha ocurrido en los últimos meses, sino que derechamente ninguna bolsa plásctica.
Se trata de una iniciativa donde Talca derechamente la lleva, porque la ciudad no sólo se adelanta a la puesta en marcha de un proyecto de ley que aún se tramita en el Congreso, sino también porque ingresa al exclusivo club de urbes del mundo que han optado por dejar atrás las bolsas plásticas, colaborando de manera muy importante con el medio ambiente.
Es muy sabido por todos los ciudadanos informados que uno de los problemas más graves y estratégicos que enfrenta actualmente la humanidad, tiene que ver con el impacto medio ambiental de las distintas acciones que llevan a cabo las personas, en sus distintos ámbitos laborales, sociales, recreativos e incluso en el propio hogar. En la práctica, a diario vamos dejando una “huella de carbono” que se acumula año a año.
Así ocurre cuando en vez de caminar, tomamos un microbús o un taxi colectivo; al igual que al momento en que optamos por un automóvil en vez de utilizar la bicicleta. Igual ocurre cuando pavimentamos los patios de las casas, en vez de preferir el pasto y las plantas; así como también cuando consumimos energía de manera descontrolada, ya esa en verano o invierno. Todo esto provoca consecuencias, cuya expresión más concreta es el fenómeno del cambio climático.
El uso excesivo del plástico en la sociedad contemporánea es uno de estos males contemporáneos. Ocurre que si bien como ciudadanos no podemos evitar que las industrias nos vendan casi todos sus productos envueltos en plástico, sí está en nuestras manos cambiar comportamientos y colaborar evitando el uso de bolsas de plástico en el comercio.
Y en ello tienen un rol muy importante las corporaciones sin fines de lucro, como son las municipalidades. Por ello, la opinión pública no puede menos que estar orgullosa que una ciudad como Talca, la urbe más poblada de la Región del Maule, definitivamente abandone las bolsas plásticas en el comercio y, con ello, colabore decididamente para mitigar la huella de carbono que dejan sus ciudadadnos. Es de esperar que, en el corto plazo, se sumen otras comunas y que, con el tiempo, la región completa avance en estrategias similares. En estos objetivos sin duda que se requiere una activa participación ciudadana.