El fin de la antigua cárcel

Se trata de un recinto que tiene una ubicación estratégica, no sólo debido a que colinda directamente con la Alameda de Talca, sino también porque se encuentra en un sector que, con el paso de los zonas, se ha transformado en un verdadero “barrio judicial”

12 Marzo 2017   5   Editorial   Gustavo Alvarado

Una excelente noticia para Talca anunció el ministro de Justicia, Jaime Campos, en su reciente visita a la capital regional. Se trata de la decisión adoptada por Gendarmería de devolver al Ministerio de Bienes Nacionales el terreno de la actual cárcel de esta ciudad, una vez concretado el proyecto de nuevo penal en Panguilemo.

Aunque puede parecer obvio, se trata de una resolución que se mantuvo en compás de espera por largos años, ya que Gendarmería nunca se había pronunciado oficialmente respecto al futuro del terreno de la Alameda. No eran pocas las voces que apuntaban a que la propiedad continuaría teniendo la calidad de unidad penal.

Ello en perspectiva de que el proyecto de La Laguna, en Panguilemo, tiene carácter regional, por su envergadura y capacidad para mil 844 internos. Así muchos pensaban que la cárcel de la Alameda seguiría vigente, atendido también su cercanía con los juzgados, pero para reos de menor peligrosidad o “primerizos”.

En la práctica, esto habría vuelto realidad el fundado temor de que la ciudad de Talca tendría cinco unidades penales en su área urbana, considerando los dos penales masculinos, más un recinto penitenciario femenino, un centro para menores infractores de ley y un centro de educación y trabajo.

Pero las cosas fueron aclaradas por el ministro, quien no sólo oficializó la decisión de Gendarmería de abandonar completamente la propiedad pública, sino que también hizo un llamado a la Intendencia del Maule para iniciar un proceso de consulta y definir el destino final que tendrá el terreno de una cuadra completa.

Se trata de un recinto que tiene una ubicación estratégica, no sólo debido a que colinda directamente con la Alameda de Talca, sino también porque se encuentra en un sector que, con el paso de los zonas, se ha transformado en un verdadero “barrio judicial”, concentrando distintos servicios públicos.

El listado de instituciones instaladas en la zona incluye la Prefectura de Carabineros de Talca, Tercera Comisaría y Séptima Zona Maule; la Corte de Apelaciones de Talca, con los juzgados de letras y del trabajo; además del Juzgado de Garantía y Tribunal Oral de Talca. En pocos meses se sumará la fiscalía local de Talca.

Así claramente el terreno de la actual cárcel podría ser redestinado a un proyecto que, por ejemplo, concentre en un solo lugar a los distintos servicios públicos que actualmente arriendan propiedades privadas, con un elevado gasto mensual para el Estado. Ello daría relevancia y puesta en valor a las propiedades cercanas.

Se suma también la cercanía con el Estadio Fiscal de Talca, dos universidades privadas y el balneario del río Claro, todas zonas asociadas al deporte y a recreación. Se trata, en definitiva, de una oportunidad histórica para contar con un proyecto que transforme toda la zona en un polo de desarrollo urbanístico.

En dicha perspectiva, la opinión pública no dejará de estar vigilante para exigir que quienes lideren esta discusión tengan como prioridad una mirada de largo plazo, con impacto para las futuras generaciones. En dicho sentido, es importante compartir criterios entre el ámbito público y privado, todos apuntando al bien común.