El tránsito que asfixia a la ciudad

No es hora de buscar responsabilidades, sino de generar medidas

10 Abril 2018   8   Editorial   Gustavo Alvarado

Dos accidentes, en el mismo lugar y a la misma hora, a metros de la salida sur desde Curicó hacia la carretera, ocurrido hace solo algunos días, dejaron sobre la mesa el grave problema en que se ha transformado el tema vial en esta ciudad, el que amerita que de verdad se apliquen medidas de mitigación, en busca de soluciones concretas al respecto.
Ambos hechos generaron tacos kilométricos, involucrando varias horas en que el tránsito de la carretera lisa y llanamente dejó a esta parte de Chile partida en dos, evidenciando lo precario del sistema vial en la ruta, en especial cuando se requieren de alternativas para permitir que el avance por la vía no se detenga, como ya ha ocurrido en numerosas ocasiones.
De paso, al detenerse el “movimiento” en la carretera, ocurrió lo propio en las arterias de la ciudad que ingresan y salen hacia la ruta principal del país. Increíblemente éstas también colapsaron sin que se pudiera hacer mucho, hasta varias horas después, una vez que la 5 Sur lograra desarmar su nudo originado en los accidentes en mención.
Esto último trajo consigo algo que todos sabemos, reconocemos, pero que en ocasiones solo lo miramos de soslayo. Y es que las calles de Curicó se hicieron “chicas” para un parque automotriz que en esta ciudad como otras de similares característica se disparó. Ejemplo simple de ello es que en la última renovación de patentes hubo un aumento de más de 3 mil vehículos que lo hicieron en esta comuna.
Es decir, hoy son cerca de tres mil vehículos más que hace un año, que circulan por prácticamente por las mismas calles de la ciudad, ante lo cual valiosas son las iniciativas como semaforización, sincronización, nuevas mini vías aplicadas por la autoridad de turno, pero que no dan abasto, ya que los números no mienten, ni se equivocan: hay más autos para casi el mismo espacio que data desde décadas.
Así las cosas, como dijo un parlamentario, no es hora de buscar responsabilidades, sino de generar medidas desde el nivel central y local que permitan enfrentar un problema que llegó para quedarse, recordando que como otras, esta no es una materia de solo las autoridades, de algunos pocos, o de solo los automovilistas; es un tema de todos quienes transitan por la ciudad.
Es evidente que llegó el momento de enfrentar la situación, con medidas y decisiones de envergadura, con un plan maestro que no solo considere el punto en que se registra la contingencia, sino también el entorno que pudiera tener incidencia en el origen de la situación, o recibir los efectos de la misma.
Es el momento de enfrentar el peligro de la ruta con acciones y, en paralelo, enfrentar, de verdad, un tema que hoy simplemente asfixia a la ciudad. No bastarán más semáforos, ni abrir espacios donde no los hay. Es hora de entre todos mirar desde arriba el problema y entregarle un galón de oxígeno a un Curicó que se asfixia, que muestra que le cuesta respirar.