Elección de gobernadores regionales

Del lado del Ejecutivo, no se advierten campañas de difusión para lo que será la elección de los gobernadores regionales o planes de educación a la población sobre la importancia que tendrá que decida en las urnas a quién los representará regionalmente.

16 Agosto a las 00:40   59   Editorial   Gustavo Alvarado

Hace unos días, en el marco de una reunión ampliada de la Junta de Adelanto del Maule, el tema de conversación fue el proceso de descentralización y los desafíos que puede enfrentar la región con la nueva institucionalidad que se viene en el aparato administrativo. Un verdadero cambio de paradigma, como señaló uno de los asistentes, que con justa razón se le puede denominar así por la convivencia que tendrán dos máximas autoridades como lo van a ser el gobernador regional -aquel electo popularmente- y el administrador regional -designado por quien gobierne de turno desde el nivel central-.
Sin embargo, la mayor preocupación radica en que hay un grado mayúsculo de desconocimiento de este proceso y de esta nueva configuración político-administrativa de parte de la ciudadanía, aquella misma que será preponderante a la hora de seleccionar directamente a una de las dos autoridades anteriormente mencionadas.
Del lado del Ejecutivo, no se advierten campañas de difusión para lo que será la elección de los gobernadores regionales o planes de educación a la población sobre la importancia que tendrá que decida en las urnas a quién los representará regionalmente.
Razones para esto último hay y no son de menor trascendencia. Un de ellas es que aún no se logra definir con plena certeza las atribuciones que tendrá el gobernador regional y el administrador regional, con la finalidad de no cruzarse los límites de acción de cada uno.
Por otra parte, sigue en el ambiente el temor de que las elecciones de gobernador regional sean postergadas a peticiones solapadas de partidos políticos y sus cúpulas, situación que hay sido constantemente rechazada por quienes sí entienden que es necesario avanzar en este proceso descentralizador, donde se asume como un primer paso fundamental que las máximas autoridades sean electas por los propios habitantes del territorio.
Y para rematar, ahora se pide que se haga un proceso de educación cívica para ir explicando a la comunidad todo lo que vendrá. Es decir, ahora se rasgan vestiduras del poco nivel de conocimiento de la ciudadanía, pero se olvida que hace rato se eliminó el escaso bloque de educación cívica en los establecimientos educacionales. La responsabilidad, ahora, se traspasó al Servicio Electoral (Servel), organismo que, con los mismos recursos, con la misma dotación, debió asumir una tarea de formación cívica que nunca debió sacarse de donde estaba, sino más bien debió ampliarse a otras esferas.