En el Médano la invitación no está completa

Lamentablemente esos carros ya no están y ahora son cientos las personas que deben bajar y subir cargando sus pertenencias.

29 Enero   25   Editorial   Gustavo Alvarado

En estas fechas cuando arrecian las altas temperaturas, sin duda, que es un aliciente, y se agradece, que las autoridades respectivas en los distintos municipios inviten hacia sus principales balnearios, aprovechando con ello de fortalecer el turismo, y a la vez generar un ingreso económico no menor para las comunidades locales, que por ejemplo se dedican al arriendo de cabañas, camping, u otras actividades similares, propia de la temporada.
Sin embargo, la invitación no es completa cuando hay situaciones que no han logrado ser solucionadas y que, por el contrario de los objetivos deseados, terminan por echar a perder los momentos de vacaciones que pudieran haber sido mejores. Es el caso de lo que se vive en el bello y refrescante sector de los baños termales de El Médano, ubicado en las inmediaciones del kilómetro 102 de la ruta a Pehuenche, en la comuna de San Clemente.
El lugar ofrece, a bajo costo, baños de vapor, muy accesible, aguas termales, naturaleza, cordillera pura y mucha tranquilidad para adultos y niños. Todo quien ha acudido hasta allí sabe que se deben bajar a pie los 108 peldaños que separan la ruta con el balneario, las cabañas y el camping, y lo propio se debe hacer de regreso en la muy empinada escalera cuando el paseo ha terminado.
Es por ello que gran aporte lo constituían los carros, administrados por dos vecinos del lugar, que servían para transportar sobre el río los enseres de vacaciones, desde cilindros de gas, cocinillas, carpas, cooler con bebidas, además de los bolsos, mochilas, y un sinfín de enseres propios de las vacaciones. Lamentablemente esos carros ya no están y ahora son cientos las personas que deben bajar y subir cargando sus pertenencias.
Lo que ocurrió, según confidencian los lugareños, es que hubo problemas con los administradores de estos carros y el municipio de San Clemente decidió terminar con estos elementos, sin ejecutar una solución o medida alternativa. Esto generó que, en el fin de semana reciente, y en los anteriores cientos de personas, cientos, sufrieran la llegada, y en especial la partida desde el sector, incrementando de paso los riesgos de accidentes.
La situación no solo afecta a los visitantes. Los lugareños alegan que ya no dan más con los sacos de carbón al hombro, con las cajas de bebidas, con las verduras para cocinar, con materiales de construcción cuando bajan, ni menos cuando suben cargando las bolsas de basura, por ejemplo.
Insisten que bajar y subir los 108 peldaños ya es costumbre, pero no así, hacerlo con varios kilos sobre la espalda, con guaguas en los brazos o con un cilindro de gas para regresar con él lleno. Ya ha habido accidentes, y graves, con fracturas y tratamientos médicos inclusive.
Muchos visitantes se van encantados con el lugar, pero no quieren volver por esta pesadilla, y otros simplemente no regresarán porque el estado físico no les da para estos menesteres. Así las cosas, sin que la autoridad disponga de medidas, ni soluciones, la invitación no está completa, a lo menos en ese sector, en lo que va transcurrido de esta temporada.