Es solo un partido de fútbol

Siempre han existido en la jungla futbolística elementos que confunden la pasión con violencia.

08 Diciembre 2017   8   Editorial   Gustavo Alvarado

El fútbol tiene mucho de pasión, se sabe. De irracionalidad, de sentimientos desaforados, de gritos, de lo que se define como “amor a la camiseta”. Parte del folclore futbolístico. No es necesario enumerar las muchas noticias en donde hinchas, jugadores y dirigentes han sido protagonistas principales de hechos, mínimamente, bochornosos.
Lo peligroso es que se asuma este malentendido folclore futbolero, dominado por violencia física, declaraciones agresivas y análisis simplistas, como parte de la normalidad del “planeta fútbol”.
No es normal que se justifique la agresividad, esa donde se traspasa el límite de la sana convivencia, argumentando que para ganar un partido hay que “meter pierna fuerte”. Una expresión folclórica que se mueve sin prejuicios entre técnicos, jugadores e hinchas.
Curicó Unido juega mañana un partido importante, uno que puede definir su futuro en el fútbol de la Primera “A”, categoría a la que volvió este año y a la que le costó tanto llegar. Juega en el Estadio La Granja ante O’Higgins de Rancagua, en la última fecha del llamado torneo de Transición. Un duelo que en realidad no define el descenso directo a la “Primera B”, ya que el equipo que llegue en la última posición deberá enfrentar a Unión La Calera, elenco del ascenso que ganó recientemente su derecho a disputar dicho encuentro al superar a Arica.
Lo concreto es que, siendo relevante, el duelo de mañana ante O’Higgins no es de “vida o muerte”, como les gusta definir a los futboleros.
Sin embargo, siempre han existido en la jungla futbolística elementos que confunden la pasión con violencia. Personas como las que el miércoles pasado llegaron hasta el frontis del Estadio La Granja para colgar lienzos amenazantes contra los hinchas de Curicó, recordando un incidente ocurrido el 2013 luego de un accidente de tránsito, en la Región del Bío Bío, que le costó la vida a simpatizantes del equipo rancagüino.
“Curicanos duerman con la luz prendida…Rancagua tiene memoria”, decía uno de los lienzos.
Más allá de repudiar este tipo de hechos, son las autoridades, deportivas y de gobierno, las llamadas a tomar las acciones pertinentes que impidan que estas intenciones belicosas lleguen a concretarse en agresiones y desmanes.
Y, al mismo, un llamado general a la cordura, a hinchas, jugadores y dirigentes, para que no pierdan el sentido de un juego tan popular como el fútbol. Que Curicó juegue, lo haga bien y cumpla el objetivo de mantenerse en el fútbol grande. Que gane el fútbol. Que pierda el sinsentido.