Esencia nacional

El patrimonio cultural inmaterial está íntimamente relacionado con el patrimonio material cultural y natural

21 Septiembre 2016   19   Editorial   Gustavo Alvarado

Acaban de terminar las festividades patrias en las que la ciudadanía disfrutó de las tradiciones que marcan nuestra nacionalidad, entre las que destacan la comida, la música y los bailes. Durante la última semana se escucharon cuecas, tonadas, corridos y otras expresiones que se han adentrado en nuestra esencia.

Sin embargo, lamentablemente ello se da una vez al año puesto que el resto del tiempo el folclore pasa a un discreto segundo plano y retoman su lugar las expresiones más bien extranjerizantes.

Por ello, es importante una resolución adoptada recientemente por la Cámara de Diputados que pide a la Presidenta de la República reconocer el folclor, la cueca, la artesanía y los deportes ecuestres como parte del patrimonio cultural inmaterial de la nación chilena.

La petición fue presentada por un grupo transversal de legisladores, entre los que se cuenta Celso Morales.

Los parlamentarios expresaron que la importancia que reviste el patrimonio cultural inmaterial, crisol de la diversidad cultural y garante del desarrollo sostenible, se destaca en la recomendación de la Unesco de 1989 sobre la salvaguardia de la cultura tradicional y popular, así como en la Declaración Universal de la Unesco sobre la Diversidad Cultural DE 2001 y en la Declaración de Estambul de 2002, aprobada por la tercera mesa redonda de ministros de cultura.

Agregaron que el patrimonio cultural inmaterial está íntimamente relacionado con el patrimonio material cultural y natural, que las comunidades, los grupos y en algunos casos los individuos desempeñan un importante papel en la producción, la salvaguardia, el mantenimiento y la recreación del patrimonio cultural inmaterial, contribuyendo con ello a enriquecer la diversidad cultural y la creatividad de los pueblos que integran una nación.

En ese contexto, señalaron que el huaso y la huasa chilena se transformaron en la figura clásica de la tradición chilena, así como lo es el gaucho para Argentina, el llanero para Venezuela o el Charro para México.

Asimismo, añadieron que cuando se habla de artesanía se hace referencia a una serie de elementos culturales asociados al folclor, la cueca y al deporte ecuestre típico de nuestro país (rodeo) tales como, por ejemplo, la guitarra, el arpa, los chamantos, las mantas, monturas, riendas, espuelas, botas y todo aquello vinculado a un sector productivo que permite que miles de personas estén dedicadas a la confección y creación de este tipo de equipamiento.

Por ello, señalaron que, tanto el patrimonio natural y cultural de un país, forman parte de una dialéctica y de un concepto común que se debe gestionar de una forma integrada y holística. “No existe naturaleza sin cultura y viceversa, la cultura no se puede entender sin la relación con el medio”, acotaron.

Efectivamente, son estas expresiones culturales las que forman el alma de un pueblo y le dan una característica apegada a su tierra. De ahí, la necesidad de no ser chileno solo en septiembre, sino que todo el año.