Esto es más que cambiar de bandeja a plato

La simple acción, que conlleva lógicamente una millonaria inversión, es digna de reconocer…

28 Abril   116   Editorial   Gustavo Alvarado

“De la bandeja al plato” se llama el programa que lanzó el Mineduc y que trata de un piloto donde se pasa de entregar el almuerzo escolar en bandejas de plástico a brindarla en vajilla, es decir, se usará plato bajo y hondo, dependiendo del alimento; uno de ensalada; un pocillo de postre; un vaso y una bandeja para llevar todo a la mesa.
El objetivo de este plan, que en primera instancia beneficiará a 27 mil alumnos de siete comunas del país, es que los niños se sientan “como en casa”, además de seguros y acogidos en sus colegios, porque tal cual dijera el director nacional de Junaeb (Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas), Jaime Tohá , “no sólo los estamos alimentando de manera saludable, sabrosa y nutritiva, sino que les estamos diciendo que nos preocupamos por ellos, que nos importan y que su bienestar es prioritario. Siempre lo hemos dicho, la comida rica es un derecho, y es más rica si nos hace sentir como en nuestros hogares”.
La simple acción, que conlleva lógicamente una millonaria inversión, es digna de reconocer, pues quién más que ellos merecen recibir una de las comidas más importantes del día como corresponde.
Es de esperar que este cambio en el Programa de Alimentación Escolar se masifique y llegue a todos los establecimientos de educación pública del país, porque los menores tienen derecho a almorzar algo rico, fresco y saludable, y no está demás señalar, que para muchos, esta colación es “la” comida del día, ya que en sus hogares no cuentan con los recursos suficientes para tener un plato de comida, ensalada y postre.
Sí sería importante que este tipo de inversiones se extrapolaran a otro tipo de recintos, por ejemplo que los usuarios de los hospitales también recibieran su alimentación en vajilla, tal cual ocurre con las clínicas privadas, y así un sinnúmero de ejemplos.
Lo que ahora toca es que los alumnos se coman toda la comida, porque día a día se pierden toneladas de raciones. Con estos cambios en las minutas y en la presentación, los beneficiarios no deberían argumentar que “no tenían hambre”, que no les gusta la comida del colegio o que están acostumbrados a la de casa.