Ferias navideñas en Cauquenes

Se requiere una ordenanza municipal que permita dar un orden para desarrollo de este tipo de ventas.

09 Noviembre 2017   5   Editorial   Gustavo Alvarado

Llegó noviembre y con ello empieza a aparecer el espíritu navideño. Varias son las vitrinas de comercio establecido que muestran sus productos entre los adornos de navidad. Situación que no es novedad pues todos los años ocurre lo mismo, por tanto estamos ad portas que el ambiente navideño invada a todo Cauquenes y sus comunas aledañas.

Por tanto, es un buen momento para reflexionar no sólo por el consumismo y compra desmesuradas de algunos, sino que también es momento para pensar en el mejor lugar para instalar las populares “ferias navideñas”, las cuales siempre se ubican en la plaza central, ocasionando más de un problema a quienes transitan, visitan y disfrutan pasean por dicho espacio público.

Cada año son más las familias que ven esta opción de feria como una oportunidad de negocio que les permita generar recursos. Por ello, la tramitación de este permiso municipal ha experimentado un aumento progresivo, debido a que sin ese “papelito” no pueden comercializar sus artículos. Los cuales, muchas veces, son los mismos que se venden en el comercio establecido de la ciudad. Hecho que no deja de molestar a la entidad que agrupa a los comerciantes, pues se ven mermados sus ingresos, dificultando el pago de arriendo de locales, patentes comerciales y sueldos de los trabajadores que mantienen durante todo el año.

Las carpas que se levantan en la plaza, para albergar la feria navideña, anuncian para algunos una oportunidad, para otros un desmedro en sus ingresos. Por tanto, es preciso tratar de encontrar la armonía, que permitan cohabitar ambos mundos,

La idea original de estas ferias estacionarias era dar un espacio para la exhibición y venta de piezas de artesanía. En la mayoría de las plazas del mundo, para la época de navidad, la administración del parque o plaza instala unos kioskos plegables, diseñados para que no rompan la armonía del lugar, donde los artesanos pueden mostrar sus trabajos a los turistas, de manera ordenada, sin pasar a llevar al comercio establecido, pues lo que se vende en el parque no lo encuentra en una tienda y viceversa.

Situación muy dispar a la que sucede en las plazas de nuestro país, donde los ediles amparan esta medida como una manera de paliar la cesantía en los territorios. Pero, hay otros lugares donde se podría habilitar un espacio exclusivo para el desarrollo de estas ferias, pues la principal plaza y lugar de esparcimiento de la ciudad no es para eso. Es más, se “afea” con tanto puesto improvisado.

Es preciso reflexionar sobre este tema, para evitar que se repita lo de años anteriores.  Pero, además, que todos los actores muestren voluntad para hacer de Cauquenes una mejor ciudad. El alcalde puede otorgar los permisos para que se haga este tipo de actividad comercial en el lugar que él disponga y que no afecte el normal funcionamiento  de la ciudad. Las personas que solicitan el permiso deben ser responsables en el cumplimiento de las normas establecidas, de lo contrario debería haber una sanción.

Se requiere una ordenanza municipal que permita dar un orden para desarrollo de este tipo de ventas. Porque, cuando las reglas son claras, la única opción es acatar y cumplirlas.  El cuidar la ciudad no sólo tiene que ver con mantener la limpieza y el buen estado de la infraestructura e implementos públicos, sino que también es mantener una ciudad ordenada. 

No sólo quienes arriendan un local están obligados a cumplir las normas vigentes, sino que todos quienes hayan obtenido un permiso para venta, aunque sea en puestos temporales.  La ley es una sola y rige a todos por igual.

Aún se está a tiempo para trabajar en mejorar la implementación de este tipo de ferias, establecer reglas claras y  elegir el  lugar adecuado para su desarrollo.  Hay que observar lo que pasa en otras ciudades donde se logró ordenar y convertirlas en verdaderos puntos de atracción turística. Lugares que al momento de instalarse, la comunidad no se enoja, más bien se alegra al ver los artículos y novedades propias de la zona, que permitirá regalar las tradiciones del lugar. A ese camino hay que apuntar, no a otro.