Fin a las bolsas plásticas

Se requiere hacer conciencia sobre el uso de estos elementos

11 Mayo 2018   7   Editorial   Gustavo Alvarado

En Chile se utiliza la impresionante cifra de 3 mil 400 millones de bolsas plásticas al año, lo que se traduce en 200 bolsas anuales por persona. Estas contaminan el borde costero, los ríos, lagos, campos, carreteras y múltiples lugares a lo largo y ancho de nuestro país produciendo un gran daño al medio ambiente.
Con el fin de robustecer la legislación sobre la utilización de bolsas plásticas, el Gobierno envió una indicación sustitutiva al Congreso para prohibir la entrega de estas bolsas a nivel nacional y no solo en las zonas costeras.
El Presidente Sebastián Piñera señaló que “las bolsas plásticas le están produciendo un grave daño a nuestra naturaleza, a nuestro medio ambiente”. Además, llamó a abandonar la cultura de la vida desechable por una cultura de vida reciclable.
La iniciativa que tiene por objetivo prohibir la entrega de bolsas plásticas elaborada de polímeros derivados del petróleo (polietileno y polipropileno), exceptuándose aquellas elaboradas de fibras vegetales como el algodón, yute u otras en establecimientos comerciales, espera estar operativa en un año desde su publicación en el Diario Oficial.
En el caso de Pymes, estas contarán con dos años plazo para sumarse a la medida. Mientras tanto, los establecimientos comerciales podrán hacer entrega de hasta dos bolsas plásticas por compra realizada a sus clientes.
Sobre esto, la Ministra del Medio Ambiente, Marcela Cubillos, sostuvo que “Chile no puede seguir demorándose en desarrollar una legislación que prohíba la entrega de bolsas plásticas. Tenemos que hacernos cargo del daño medioambiental del país y no solo en las comunas costeras”. A esto agregó que “al menos 90% de las bolsas termina en rellenos sanitarios, vertederos u otros destinos”.
Hasta la fecha, más de 55 comunas han regulado sobre la materia, ya sea restringiendo la entrega u ordenando sustituir las bolsas plásticas por otros materiales.
Talca no es la excepción y desde hace ya unos meses se ha iniciado este proceso que apunta a generar un cambio cultural.
Efectivamente, se requiere hacer conciencia sobre el uso de estos elementos que demoran un minuto en ser fabricadas y hasta 500 años en ser degradadas. No es el mundo que queremos legar a las futuras generaciones, sino que debemos trabajar para revertir el proceso que está destruyendo el medio ambiente de forma constante, pero lamentablemente por acción de los seres humanos.
Educación desde pequeños hará que exista un cambio radical en conductas autodestructivas y que sean reemplazadas por una visión ecológica, donde las diversas especies vivan en armonía y equilibrio.