Fondos espejo

Gracias a esos dineros hoy se aprecian microbuses y taxis colectivos más modernos

02 Marzo 2018   11   Editorial   Gustavo Alvarado

Resulta molesto, por decir lo menos, leer las numerosas informaciones que dan cuenta de la ingente inversión que año a año se realiza en los sistemas de transporte público de la Región Metropolitana. Más aún, causa indignación ver las altas tasas de evasión, donde miles de personas diariamente no pagan sus pasajes, obligando al resto del país a hacerse cargo de ese gasto. Se trata, finalmente, de una especie de saco roto que absorbe millones de dólares anualmente sin un beneficio claro ya que el Transantiago sigue al debe con la ciudadanía.


Eso no ocurre en nuestras regiones, donde el transporte público muestra máquinas antiguas que constituyen una fuente de contaminación y peligro para los propios usuarios que, pese a todo, pagan religiosamente sus pasajes.
Hace algunos años frente al creciente reclamo de las regiones se estableció un llamado fondo espejo, que en el papel replica los recursos otorgados a la Región Metropolitana en regiones.
Gracias a esos dineros hoy se aprecian microbuses y taxis colectivos más modernos y seguros en nuestras calles.


Pero, en la última discusión de presupuesto, los senadores hicieron ver una serie de consideraciones al Ejecutivo -en particular al ministerio respectivo- respecto a los fondos que se destinan a regiones para solventar el transporte. En la ocasión, el Gobierno suscribió un protocolo de acuerdo donde se comprometía a enviar al Congreso un proyecto que introducía una serie de cambios.
De esta forma, un mensaje del Ejecutivo busca garantizar que los recursos del Fondo de Apoyo Regional (FAR) –conocido como fondos espejo- puedan destinarse a proyectos de inversión que estén directamente vinculados a iniciativas de transporte, sin afectar otros en curso. Los legisladores aseguraron en noviembre pasado que estos fondos se estaban utilizando para otros fines.
También el mensaje plantea que se recoja la opinión de la autoridad sectorial respectiva, de manera de generar la debida pertinencia de las propuestas. Asimismo, se establece que con cargo al FAR “puedan otorgarse subsidios de transportes cuyo efecto deberá incorporarse en rebaja de tarifas, en especial para los adultos mayores”.


Esto último fue una sentida demanda de los senadores, puesto que en regiones no existe el beneficio con el que cuentan las personas de más edad que residen en la Región Metropolitana que hacen uso del Transantiago a un precio preferencial.
Ojalá que se llegue a un acuerdo en esta materia, porque resulta muy injusto que las personas de la tercera edad de regiones no cuenten con este beneficio, lo que nos hace sentir –una vez más- como ciudadanos de segunda clase.