Fuerzas Armadas hoy

De ahí que se haga imperioso que sus autoridades, en conjunto con el poder político -expresado fundamentalmente a nivel de gobierno de turno y parlamento- sean capaces de modernizar y resguardar su funcionamiento.

20 Septiembre 2016   5   Editorial   Gustavo Alvarado

¿Quién puede negar la relevancia de las Fuerzas Armas como instituciones que aportan, desde distintos ámbitos, a la conformación del sentido de identidad nacional? Por historia, personalidades y relaciones sociales, Ejército, Marina, Fuerza Aérea y Carabineros constituyen un poderoso punto de referencia para la institucionalidad del país.

Quién puede olvidar el aporte ilustre de héroes nacionales como Bernardo O’Higgins, José Miguel Carrera, Manuel Rodríguez y Arturo Prat, por nombrar solo algunos, al sentido de pertenencia ciudadano.

Quién puede obviar el aporte de estas instituciones en tiempos de paz. La ayuda, por ejemplo, prestada ante catástrofes naturales, tan recurrentes en esta larga y angosta franja de tierra.

La definición general indica que las Fuerzas Armadas están para defender la integridad, independencia y soberanía del país. Un concepto que no pierde vigencia en una sociedad globalizada y democrática que, con más o menos matices, impera en la comunidad internacional.

De ahí que para la celebración de las Fiestas Patrias se haya institucionalizado la conmemoración del Día de las Glorias del Ejército, un gesto hacia esta historia militar que forjó las bases de la nación.

Instituciones que, con el correr de los tiempos, han debido acomodarse a una nueva realidad. Tras el oscuro periodo que sobrevino tras el golpe militar, con acciones en contra de los Derechos Humanos, las Fuerzas Armadas debieron reinventarse en un contexto cada vez menos propenso a manifestaciones de poder, ya sean internas o externas.

Solo ciertas discrepancias con países vecinos hacen recordar, de vez en cuando, la definición respecto a la necesidad de defender la soberanía del país. Pero, en general, las Fuerzas Armadas deben buscar, manteniendo su histórica identidad, sintonizar con los tiempos actuales.

De ahí que se haga imperioso que sus autoridades, en conjunto con el poder político -expresado fundamentalmente a nivel de gobierno de turno y parlamento- sean capaces de modernizar y resguardar su funcionamiento. Porque así como el mundo político se ha visto afectado por la desconfianza derivada de actos de corrupción, las Fuerzas Armadas no están ajenas a este fenómeno.

Temas como la Ley Reservada del Cobre o el caso de fraude conocido como “Milicogate”, deben ser discutidos con altura de miras, valorando por su puesto la importancia de las Fuerzas Armadas para la identidad nacional, pero sin perder de vista el bien común de Chile y sus ciudadanos.