Hasta que llegó el día

Tomando en consideración que para los vecinos el contar con un nuevo hospital siempre se trató de una necesidad “primordial”, el tiempo que, a la postre, transcurrió, no se condice para nada a tal cartel

30 Diciembre 2016   8   Editorial   Gustavo Alvarado

Si bien en estricto rigor, durante el pasado mes de octubre la empresa que está a cargo de las faenas (OHL) recibió de manera formal el terreno donde se construirá el nuevo hospital para Curicó, quedaba aún pendiente el desarrollo de la tradicional instalación de la simbólica “primera piedra”, ceremonia que, en definitiva, se llevó a cabo la tarde del pasado martes, cita que fue encabezada por la ministra de Salud, Carmen Castillo.

 Tras el terremoto que a fines de febrero de 2010 sacudió la zona más poblada del país, y que entre otros puntos, dejó a Curicó sin su principal recinto asistencial, debieron pasar casi siete años para que se concretara aquel momento, en un camino que no estuvo exento de dificultades.

Tomando en consideración que para los vecinos el contar con un nuevo hospital siempre se trató de una necesidad “primordial”, el tiempo que, a la postre, transcurrió, no se condice para nada a tal cartel. Si bien se entiende que un obra de tal naturaleza no se puede concretar “de un día para otro”, su carácter prioritario no fue una “excusa” a la hora de esquivar las barreras de la denominada “máquina burocrática”, la cual tiene plazos o tiempos que no conocen de la palabra “emergencia”, por lo que las iniciativas que entren en aquella categoría, deben someterse a las vicisitudes que puedan surgir por el camino.

Dependiendo del momento, el proyecto de reposición del hospital curicano se entrampó en una serie de debates que, a la postre, solo dilataron su ejecución. Primero fue el tema del terreno,  ya que por las dimensiones del que será el nuevo hospital, un nuevo sitio, de mayores dimensiones, el cual se tuvo que adquirir. Tras ello llegó el debate ligado a las características que tendría el recinto, que en una primera instancia fue licitado a través del sistema de concesiones. El arribo del actual Gobierno frenó dicho camino, asumiendo el costo que podría significar tal paso, que si bien implicaba incrementar por más tiempo la espera, por otro lado permitía que la iniciativa no perdiera su carácter netamente estatal. 

Quizás el último gran “obstáculo” se presentó a la hora de la licitación, cuando la cifra de tal proceso estaba muy por debajo de las ofertas que presentaron las empresas interesadas. Se requerían más recursos para que el proceso no fracasara, montos que en definitiva fueron puestos sobre la mesa.

Con las faenas ya en marcha, quizás la incógnita ahora pase por saber si con la infraestructura sanitaria que Curicó cuenta por estos días, podrá o no soportar los años que restan, hasta la que será la entrega ya definitiva. Tras lo acaecido durante la presente semana, es de esperar que los plazos ya señalados (al menos cuatro años) se respeten, sin que el proceso constructivo se dilate más allá tal fecha.