Incendio en basural que mostró el algo más

Los vecinos del sector se defienden y alegan que una y otra vez han denunciado que camiones entran llenos y salen vacíos.

16 Abril   56   Editorial   Gustavo Alvarado

Hace algunos días los vecinos de los sectores sur, y surponiente de Curicó se vieron afectados, más gravemente que lo habitual, por un incendio subterráneo, que como su denominación lo indica, se producía bajo toneladas de basuras, neumáticos y escombros, que paulatinamente con los años allí fueron formando un vertedero, a orillas del rio Guiquillo.
Para enfrentar el siniestro de inusuales características, bomberos, y los organismos de emergencia de la zona debieron utilizar más de 400 mil litros de agua, no logrando extinguir las llamas que cada cierto tiempo y cada cierto tramo, salía de en medio de la basura, lo que evidenciaba que la emergencia en el lugar seguía viva pese a los esfuerzos desplegados.
De esa forma, además quedaba al “descubierto” un vertedero que a todas luces es ilegal, en torno al cual se da la paradoja, que la comunidad lo conoce, se sabe de su existencia desde años, pero que recién con este incendio subterráneo sale a la luz pública, sin que muchos hayan movido un dedo para evitar su formación nauseabundo contaminante.
Los vecinos del sector se defienden y alegan que una y otra vez han denunciado que camiones entran llenos y salen vacíos. Quizás no lo han hecho en términos formales, por lo que no se han activado, supuestamente, los mecanismos de fiscalización, y si estos se activaron no han logrado evitar que el vertedero haya seguido creciendo, como hasta ahora lo hizo
En paralelo la autoridad de gobierno y la municipal, “descubrió”, en el contexto de este mismo incendio, que en el sector además funcionaba un par de “empresas” elaboradoras de ladrillos, las que en el 2015 habían sido notificadas para que salieran del lugar, sin embargo, pasaban los años y allí seguían, contaminando, y sin los permisos respectivos.
A ello suma que, a los terrenos de propiedad de particulares, en alguna ocasión se les entregó una autorización para recibir escombros. Eso. Escombros, derivados de las numerosas casas y edificios que en febrero del 2010 no resistieron el embate del terremoto, y en algún lugar había que dejar los restos de los inmuebles caídos.
Sin embargo, con el tiempo esos escombros se fueron transformando en colchones, neumáticos bolsas de basuras, televisores y refrigeradores que ya cumplieron su vida útil, y en suma todo lo imaginable.
Lo que llama la atención, es que los pobladores insisten, que la situación fue colocada ante las autoridades de turno, quizás no formalmente, pero sí en forma concreta no pudiendo lograr medidas de solución. De hecho, de fiscalizaciones poco se sabe y menos de supuestas sanciones contra quienes allí fueron formando este gigantesco vertedero ilegal.
El incendio además de dejar en evidencia un gran basural, mostró que, en áreas como fiscalización, a los servicios respectivos, aún les falta por avanzar, ya sea potenciando y aumentando equipos, o escuchando a los vecinos, que son quienes más saben, en especial cuando se les está formando un basurero, en el patio trasero de sus casas, literalmente en el patio posterior la ciudad.