Ir más allá del patriotismo

Chile tiene “la sartén por el mango”, pero es necesario mirar con una perspectiva más allá del patriotismo, o más bien dicho, del patrioterismo.

03 Octubre 2018   7   Editorial   Gustavo Alvarado

El fallo de La Haya abre un nuevo camino en la forma de relacionarse con Bolivia. Lo rotundo y categórico del veredicto, dejan a Chile en una inevitable mejor postura frente a los altiplánicos. Los 12 votos contra 3 no dejan margen a la especulación, ni menos por los argumentos esgrimidos por la Corte Internacional de Justicia.
El tribunal desestimó los fundamentos bolivianos al señalar que, si bien, entre las partes hubo negociaciones, no generaron obligaciones al Estado chileno. La sentencia es inapelable y de obligado cumplimiento, por lo que supone el último episodio del camino judicial comenzado por Bolivia hace cinco años.
Si bien el resultado liberó expresiones de júbilo y se volvió a escuchar el ya clásico “Ceacheí”, el camino que debe primar es la convicción que el derecho internacional nos dio la razón, pero a su vez debe existir mesura. A no olvidarse que estamos hablando de relaciones diplomáticas, donde no hay cabida a las salidas de madre pseudo patrióticas. Es fácil en estos momentos el caer en la tentación de la soberbia y de la exasperación de los ánimos. Que eso no pase más allá de una decena de memes, porque las relaciones entre pueblos vecinos se establecen con altura de miras y en base al diálogo, algo que desde Bolivia no se entendió de la misma manera y que la llevó (empujada por ambiciones políticas personales de Evo Morales) a recurrir a una Corte Internacional de Justicia, interponiendo una demanda que bloqueó, por ese solo hecho, las opciones de negociar en base al entendimiento.
Esa aparente mesura con la que el Presidente Sebastián Piñera tomó la decisión de la Corte de La Haya, el pasado lunes, ayer se transformó en un baño de patriotismo en su visita a la ciudad de Antofagasta, símbolo de la reivindicación territorial boliviana.
Piñera reiteró el llamado al diálogo de brazos abiertos y de buena voluntad con el país vecino. Evo Morales, en tanto, insiste con tozudez exasperante en cuestionar el fallo. “Cómo es posible que la Corte Internacional no haga justicia” e incurra en “tantas contradicciones”, se preguntó Morales a su regreso a Bolivia, y sentenció que insistirá en su demanda por otras vías. “Insiste en un camino equivocado”, por lo que ese diálogo “se hace difícil”, replicó Piñera.
Lo que está claro es que Chile no está obligado a negociar. Lo dice la Corte. Pero eso no impide abrir opciones de diálogo en el marco de la colaboración e integración entre países vecinos. Es cierto. Chile tiene “la sartén por el mango”, pero es necesario mirar con una perspectiva más allá del patriotismo, o más bien dicho, del patrioterismo.