Juicio en La Haya

Y después del dictamen de la Corte Internacional de Justicia, ¿qué? ¿Tiene Chile, sus autoridades, estudiadas las opciones, para uno u otro lado, que se abrirán tras el fallo?

19 Marzo 2018   9   Editorial   Gustavo Alvarado

H oy parte el juicio en La Haya que analizará la demanda boliviana contra Chile que busca que nuestro país se siente a dialogar una eventual salida al mar para nuestros vecinos.
Se enfrentan dos maneras de entender las relaciones bilaterales. Por una parte, la práctica republicana, amparada en una estudiada unidad de las fuerzas políticas tradicionales, de Chile y por otra, el populismo caudillista de Bolivia, ni mejor ni peor que la estrategia de nuestro país, pero innegablemente ligado a la figura de Evo Morales, por más que exista, efectivamente, un sentimiento nacional reivindicativo hacia una salida al Océano Pacífico.
Bajo ese contexto, lo que Bolivia esmera en actos cargados de patriotismo, con banderas kilométricas y estrategias comunicacionales agresivas, Chile lo fundamenta en razonamiento legal y unidad nacional.
La Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya, se supone, va más allá de cuestiones formales. Los magistrados de esta instancia deberán ponderar cuestiones de fondo, sin dejarse llevar por declaraciones pirotécnicas previas ni por el agresivo estilo comunicacional del Presidente Morales.
El canciller Roberto Ampuero declaró ayer que “las claves están en la misma historia y en el Derecho Internacional”, poniendo nombre y apellido al estilo moderado y tradicional de la diplomacia chilena.
Evo Morales, por su parte, también en la previa del inicio de los alegatos, estrenó una canción -en clave “rap”- bajo el título de “Batalla en La Haya”, siempre a través de sus redes sociales. También trascendió que el Presidente boliviano estaría considerando, en un hecho inédito para la CIJ, intervenir en los alegatos. De hecho, Morales viajó a La Haya para estar presente en el inicio del litigio.
Ahora bien, cabe preguntarse: Y después del dictamen de la Corte Internacional de Justicia, ¿qué? ¿Tiene Chile, sus autoridades, estudiadas las opciones, para uno u otro lado, que se abrirán tras el fallo? ¿Qué viene para Chile si es desfavorable? ¿Se sentará a negociar efectivamente con Bolivia?
¿Será el momento de abandonar ese estilo republicano, moderado y de unidad que ha defendido el Estado chileno? ¿O seguirá apegado a esa manera, aceptando las consecuencias de pertenecer a una comunidad internacional inclinada hacia una justicia global?