La importancia de la donación de órganos

Existen miles de ejemplos y casos exitosos, pero se difunden poco, en gran medida, porque muchas personas prefieren la privacidad. Pero, a la luz de las cifras actuales, se hace necesario levantar ese velo y dejar que todos miren la luz brillante que se esconde detrás.

23 Mayo   229   Editorial   Gustavo Alvarado

Muy preocupante es la cifra de 150 personas que, a la fecha, están esperando en la región por un trasplante de órganos, dato que se explica porque, a la fecha y durante el presente año, simplemente no se han registrado casos de donantes de riñón, en específico, lo cual es otro antecedente que no puede pasar desapercibido.
Y tampoco, por supuesto, que esta realidad que se vive en el Maule se replica a nivel nacional. De hecho, el único trasplante realizado a la fecha en el Hospital Regional de Talca corresponde a un donante cadáver que provino de Santiago, lo cual benefició a un paciente que llevaba años en la lista de espera regional.
Ocurre que, además, no cualquier puede ser donante. Más allá de manifestar en vida esa decisión y que, además, la familia lo respalde, el donante debe superar una serie de requisitos que le permitan ser idóneo para estos efectos. Entre ellos, que se configure una muerte cerebral sin posibilidad alguna de recuperación.
Pero, sin duda que el tema de fondo, apunta a que es necesario continuar sensibilizando a los potenciales donantes y, en particular, a sus familias, para que respalden esa decisión. En este sentido, resulta clave que las personas entiendan que donar órganos representa, literalmente, donar vida a otra persona que se encuentra grave.
Y no es solo eso, porque la donación de órganos equivale a un acto incalculable de amor hacia el prójimo, porque se le prolonga y mejora la vida a alguien que, muchas veces por años, ha tenido que depender de las máquinas para sobrevivir. Tener esa independencia es fundamental para el desarrollo de cualquier persona.
Resulta, además, que nadie está ajeno a ser un posible receptor, más allá de que no existan enfermedades previas. Cualquiera puede, el día de mañana, sufrir algún accidente o tener que soportar las consecuencias de alguna situación inesperada, cuyo resultado puede ser invalidante, a no mediar que se concrete alguna donación.
En Chile, a pesar de todas las campañas de sensibilización, la donación de órganos sigue siendo un tema que no está resuelto. No ocurre lo mismo con las personas en condición de discapacidad, quienes son reconocidos socialmente, en gran medida, gracias al ejemplo de la Fundación Teletón y todos sus beneficios sociales.
La donación de órganos es igualmente trascendente. Existen miles de ejemplos y casos exitosos, pero se difunden poco, en gran medida, porque muchas personas prefieren la privacidad. Pero, a la luz de las cifras actuales, se hace necesario levantar ese velo y dejar que todos miren la luz brillante que se esconde detrás.
En paralelo, es muy relevante que las nuevas generaciones asuman desde pequeños que la donación de órganos es un valor en sí mismo. Y también, por supuesto, que exista una normativa legal clara y directa, donde se haga prevalecer la opinión en vida del futuro donante, en tanto, se asegure que es libre y sin presiones de ningún tipo.
Con esta perspectiva, será posible que, en el mediano y largo plazo, se acorte cada vez más la lista de espera. En todo caso, también se debe realizar una tarea educativa que haga prevalecer la vida sana de las personas, como única forma eficiente de prevenir y vivir más años, acompañando a nuestras familias.