La necesidad de estar preparados

Es el momento que los organismos correspondientes comiencen a disponer medidas preventivas

28 Agosto 2018   7   Editorial   Gustavo Alvarado

El cambio climático hace rato que llegó para quedarse con nosotros, por lo cual es necesario ir adelantándose a los efectos, que ya sabemos, irá generando hacia los distintos sectores productivos, como también al diario quehacer de cada uno en sus respectivos contextos y entornos. Ante ello es necesario ir previendo para no solo actuar en reacción.
De hecho era más que sabido que este invierno traería menos lluvias, con lo que ello significa para el crecimiento del pasto en las praderas de la región, los que hoy se muestran tímidamente no dando abasto para la alimentación de centenares de animales, especialmente los que corresponden a puntos como del secano costero en que la vida se hace más compleja.
Ejemplos de esto ya los han puesto sobre la mesa algunos alcaldes de la zona que argumentan que cabezas de ganado están muriendo, famélicos y a causa del hambre por la escasez de pasto. Ante ello se ha iniciado las gestiones para enfrentar la situación, quizás un poco tardío, si se considera que el cambio climático había anunciado que traería este tipo de consecuencias.
Para algunos, para los crianceros del campo y la montaña, este tipo de escenarios en las ultimas décadas se han hecho tal vez normales, aunque no debieran serlo.
También se sabe, y así lo ha anunciado el verano de Norteamérica, en cuanto a que nuestra temporada estival -la que pronto llega, en unos tres meses y quizás antes- nuevamente se verá complicada a causa de las altas temperaturas, las que en años previos han dejado los mayores incendios forestales de los que Chile tenga memoria.
Es el momento que los organismos correspondientes comiencen a disponer medidas preventivas para evitar siniestros de envergadura, acciones de mitigación de los efectos, y labores de combate de ser estas necesarias, aunque es casi un hecho que sí se requerirán ante las consecuencias que las altas temperaturas traerán en nuestro próximo verano.
Ya la mayor empresa de celulosa en la Región del Maule ha anunciado que dispondrá de a los menos 40 millones de dólares para enfrentar lo que viene y podría venir, primero para la prevención y luego para el combate. Pero ¿qué están haciendo los restantes organismos, públicos, privados, y particulares que tienen que ver con el tema?.
Se sabe que algunas eléctricas, por ejemplo, están mirando sus redes de tendidos para podar los follajes que pudieran constituir riesgo de incendio, pero surge la interrogante respecto a qué se hace en torno a los puntos más lejanos, o sobre los productores más pequeños. La idea es estar preparados, y que no se repitan historias que se viven con fuerza en los campos locales.