La opinión del vecino nunca está de más

Queda en la interrogante si los técnicos consideraron los impactos inmediatos, los de ahora, de corto plazo (...)

15 Enero   9   Editorial   Gustavo Alvarado

Todo gran proyecto siempre traerá un costo para los beneficiarios, y es lo que se vislumbra, como ejemplo, ante el inicio de dos importantes mega iniciativas en la provincia de Curicó, en cuyo conjunto se utilizarán más de 30 mil millones de pesos. Una vez ejecutadas le cambiarán la vida a cientos de personas que, por ejemplo, viven y circulan en torno al eje vía Alessandri- Freire, o que visitan los parajes cordilleranos de la comuna de Molina.
Son dos megaproyectos que hace rato eran esperados. Ambos se constituirán, en el primero de los casos, en una verdadera cirugía plástica a la parte norte y centro de Curicó, mientras que en el segundo se potenciará al turismo para una de las mejores cartas de presentación que la región posee en esta área, recordando que la pavimentación llevará a lugares conocidos internacionalmente como lo son Parque Inglés y las Siete Tazas, entre otros.
Las autoridades de turno, y también la comunidad en general, han destacado los efectos positivos que en el largo plazo traerá consigo el desarrollo de estas obras, proyectadas para dos o tres años de ejecución. Sin embargo, queda en la interrogante si los técnicos consideraron los impactos inmediatos, los de ahora, de corto plazo, que deberán enfrentar los vecinos que al salir a la calle se encontrarán con los tacos, retroexcavadoras, y con los cortes del tránsito.
Y no se trata que haya desconfianza en las medidas de mitigación que habitualmente se disponen para este tipo de proyectos, sino más bien es la necesidad de preguntar, a lo menos, al vecino, la mejor forma de enfrentar las complejidades que genera el desarrollo, recordando que es el poblador quien mejor conoce la realidad de lo que ocurre fuera de su casa, y por ende pudiera tener una mejor solución para situaciones que el técnico, quizás, no ve.
La semana pasada los vecinos de Radal- Siete Tazas colocaron sobre la mesa la merma de casi el 80 por ciento de visitantes que ha tenido el inicio de temporada, a causa de la restricción horaria dispuesta para las faenas de pavimentación del camino. Y Fue el Seremi de Obras Públicas, quien reconoció los efectos de esta medida, disponiendo rápidamente un “plan B” para no retrasar los trabajos, pero a la vez solucionar la baja de turistas que estaba teniendo el sector.
En el caso del proyecto eje vial Alessandri- Freire, los vecinos ya están “observando” que se han dispuesto medidas de mitigación para cuando se inicien las faenas, sin embargo, se apresuran en señalar que los técnicos no les han consultado qué podría ser mejor para que el impacto no sea tan mayor en una serie de aspectos.
Ante este tipo de escenarios no se desconoce el beneficio que traen obras de adelanto para las ciudades y sectores, pero coinciden las comunidades, en que nunca estará de más preguntarle, a lo menos la opinión, al vecino, que es quien mejor conocer su realidad.