La paciencia, mejor copiloto ante rutas y tacos

La paciencia, ante estos escenarios será el mejor copiloto para no convertir las vacaciones en un martirio, a lo menos en esta temporada estival.

08 Enero   11   Editorial   Gustavo Alvarado

Estamos ya en verano y los principales balnearios de la zona comenzaron a atiborrase de visitantes. Tras el primer fin de semana del año vino también el balance de parte de las autoridades regionales, el que como casi siempre ocurre, fue positivo, ya que afortunadamente, a lo menos en la provincia de Curicó no hubo accidentes, ni situaciones de mayor connotación.
Esto evidenció que los planes de fortalecimiento de la seguridad, y de prevención en rutas dan sus resultados arrojando menor cantidad de incidentes que afecten al ciudadano común y corriente. Sin embargo, nace la interrogante sobre qué dice el otro balance, el que realiza, el conductor que lleva a su familia a la cordillera, al campo, a la playa.
Lo que ocurre es que los famosos planes como “verano seguro”, “verano entretenido”, “estrella”, u otras denominaciones se abocan a la prevención, la seguridad de las personas, y eso se destaca, porque finalmente lo que se quiere es que las vacaciones traigan momentos para desconectarse de la rutina, y que por ende no acarreen problemas e inconvenientes, menos en el regreso.
Pero también es importante el otro balance, el del conductor con su familia de vuelta del primer fin de semana de vacaciones, su análisis sobre si el viaje fue fluido, o tuvo que esperar eternos tacos para salir de localidades como Iloca o Duao en la costa curicana, o que nos diga si la condición del camino es la óptima, por ejemplo, para ir a Radal- Siete Tazas, Vichuquén, o Los Queñes, lugares eminentemente turísticos de la provincia de Curicó.
Podríamos revisar la prensa de años anteriores, y quizás nos encontremos con esta misma reflexión en torno a lo positivo de las campañas preventivas, pero también en la paginas del diario nos encontraremos con el reclamo de conductores que una vez más, al regreso se encontraron con el taco molesto, al cual nadie fiscaliza para que no se produzca.
Es el caso de Iloca y Duao donde se ha implementado todo un plan para la seguridad de veraneantes, se inauguró una flamante costanera, hasta de un programa de limpieza de playas, pero todo ello se empaña con la congestión que se arma a causa, no solo del regreso masivo, sino también por buses y minibuses que toman pasajeros en cualquier lugar, y porque los automovilistas se detienen para incluso comprar el pan, en algún lugar de la ruta.
En los caminos hacia la cordillera los factores son otros. Allí, por este verano también habrá que armarse de paciencia, a causa de los trabajos de la pavimentación que se ejecutan hacia Radal-Siete Tazas en Molina, y hacia Los Queñes de la comuna de Romera, mientras que quienes van o vienen desde Vichuquén no corren mejor suerte, porque no se avizora siquiera una posibilidad que las vías, todas de ripio, sean mejoradas.
Así las cosas, parecieran que la paciencia es la mejor compañía para regresar desde la playa en medio de un taco, o emprender el retorno a través de rutas que no están en las mejores condiciones para recibir al turista. La paciencia, ante estos escenarios será el mejor copiloto para no convertir las vacaciones en un martirio, a lo menos en esta temporada estival.