La #reconstrucción y sus deudas

Un recorrido por algunas calles deja en evidencia que el mundo privado logró reemplazar algunas viejas casas por imponentes edificios, pero que el sistema público no pudo seguirle el paso (...)

12 Marzo   20   Editorial   Gustavo Alvarado

En febrero reciente se cumplieron nueve años desde el terremoto del 27F, el que cambió el rostro a la región, y con fuerza a sus principales ciudades y sectores. Desde aquella fecha que mucha agua ha pasado bajo el puente, y con ello dos gobiernos, y el inicio de un tercero, los que en sus comienzos han comprometido sus esfuerzos para avanzar en la reconstrucción.
Especialmente de aquellos inmuebles que eran hitos para sus respectivas comunidades, lo que cada cierto tiempo nos recuerdan que la reconstrucción no ha culminado, y que aun yacen edificios caídos, cuyos escombros han sido reemplazados por artesanales estacionamientos, o simplemente por terrenos baldíos en que crece profusamente la vegetación.
Un recorrido por algunas calles deja en evidencia que el mundo privado logró reemplazar algunas viejas casas por imponentes edificios, pero que el sistema público no pudo seguirle el paso manteniéndose parte de la deuda en torno a la manoseada reconstrucción. Y se reconoce que los gobiernos han avanzado en vivienda, por ejemplo, pero que se mantiene la deuda en otras áreas.
De muestra un botón: Hace solo algunos días la autoridad regional anunció que recién el 19 de este mes entrará al Consejo Regional el proyecto de restauración de la Escuela Balmaceda de Curicó, edificio declarado Monumento Histórico, y que pese a ello, ha debido esperar nueve años para recién ver una posibilidad de reconstrucción.
Lo mismo han esperado los alumnos que acuden a clases en salas de emergencia en uno de los patios del estadio La Granja de la ciudad. Más tendrán que esperar los pasajeros del tren, o los vecinos del barrio estación, ubicado junto a lo que era la escuela Balmaceda, recordando que el sector también sufrió junto a los remezones del terremoto.
Los esfuerzos por levantarlo han sido menores, o vanos. De hecho, Curicó prácticamente no cuenta con una estación de Ferrocarriles, luego que la que había fuera demolida tras el terremoto del 2010.
A este pequeño listado pudieran agregarse otras deudas pendientes para los curicanos, por ejemplo, el edificio que albergaba al Cine Victoria, que luce su frontis con un hoyo de decadencia y abandono en su espalda observable desde todos los ángulos por el transeúnte y visitante de la ciudad, a escasos metros de la plaza de la ciudad. Y, ahí mismo, prácticamente lo mismo pudiera decirse del ex Club La Unión, y de otros edificios que fueron parte de la tradición, y que lastimosamente ya no están.
Sin duda que el paso del tiempo nos ayuda a olvidar, pero en ocasiones también nos recuerda, como en esta, que tras 9 años desde el 27/F, hay deudas pendientes, y no solo en Curicó. Nos trae a la memoria que la reconstrucción aún no tiene final y ejemplos varios en la región.