Las interrogantes que dejó el falso secuestro

Ahora, de supuesta víctima de un falso secuestro, esta joven pasará a imputada por el delito de obstrucción de la investigación, ilícito que por lo demás tiene una bajísima sanción penal (…)

23 Abril   104   Editorial   Gustavo Alvarado

Hace una semana, en el norte del país comenzaban a dilucidarse aspectos de un caso que se inició con la desaparición de una joven de 25 años de edad, de nombre Maritza, sobre la cual muchos argumentaron se trataba de un secuestro, el que en menos de 48 horas quedó descartando por la propia versión de la mujer.


Ella, finalmente reconoció que todo se trataba de un vil invento, basado simplemente en “problemas personales”. Y es que, desde principio a fin, en este caso, las interrogantes se han mantenido, sin que se pueda aun dar respuesta a la especulación que reinó por varios días, desde jueves a domingo, y que aún existe.


En esa madrugada de la desaparición, las horas fueron de angustia para su familia. A medida que avanzaban las jornadas se sumó la incertidumbre de no saber del paradero de Maritza. El domingo en la noche estos sentimientos se trasformaron en un poco tranquilidad, ya que la joven había sido encontrada en Mejillones, a uno mil 500 kilómetros de distancia, bajos los efectos de fuertes medicamentos, pero sana y salva.


Su primera versión ese domingo, y luego el lunes, fue que había sido secuestrada. Sin embargo, esa tesis cayó por su propio peso el martes reconociendo que todo había sido una farsa, sustentada en problemas personales. Ello logró aclarar muchas cosas, pero a la vez abrir nuevos flancos de dudas.


¿Por qué una joven normal, de madrugada abandona en un camino secundario su motocicleta? O más simples aún: ¿cómo se traslada desde ese lugar, en los 5 kilómetros que la separan con el centro de la ciudad donde abordó un bus a Santiago? ¿Se fue caminando? o ¿alguien la trasladó? Ella argumenta que siempre estuvo sola, incluso en su viaje al norte.


Es claro que cualquier persona puede hacer un viaje cuando le parezca, pero ¿porque no avisar?, ¿por qué tan lejos? ¿Acaso no se pensó en la angustia de la madre que interpuso de la denuncia por presunta desgracia? O preguntar, además, ¿cuál fue objetivo de auto consumir medicamentos? Y, en suma, ¿por qué armar una trama que mantuvo a la policía movilizada en distintos frentes?


Ahora, de supuesta víctima de un falso secuestro, esta joven pasará a imputada por el delito de obstrucción de la investigación, ilícito que por lo demás tiene una bajísima sanción penal, proceso en que su principal argumento será “que mi situación es personal, solo mi círculo familiar tiene derecho de saber”, como lo dijo en un extenso comunicado en redes sociales.


El resto, la búsqueda, el esfuerzo, los peritajes, los recursos utilizados, la incertidumbre, pareciera deberán quedar como parte de un caso policial más que mantiene aún una serie de interrogantes, las que seguirán en ese plano, de especulación, de sin respuestas, y de más dudas que certezas en torno a un falso secuestro, simplemente “por problemas personales”.