Las responsabilidades compartidas por mejor calidad del aire

La autoridad también debe cumplir su misión de estar atenta a la medición de la calidad de aire en las ciudades respectivas, aplicar las restricciones y fiscalizaciones (…)

14 Mayo   143   Editorial   Gustavo Alvarado

Hace poco más de una semana la autoridad de Salud y también del Medioambiente iniciaron en algunos puntos de la región la temporada de Alertas Sanitarias, las que ya han presentado sus primeros episodios de respectiva restricción tendientes a enfrentar días en que la condición del aire no es la mejor, esto a causa de la contaminación generada por la combustión en las estufas a leña.

 


Para ciudades que aún no poseen su plan de descontaminación, o que estos se encuentran en Contraloría para su visto bueno, este sistema de medición predictivo del aire, junto a sus restricciones, es parte de las medidas dispuestas por la autoridad para enfrentar la contaminación que desde hace algunos años se ha acentuado en ciudades de la zona centro sur del país, como Curicó y Linares.

 


Ante episodios de Alerta Sanitaria, de Emergencia, o Preemergencia, es decir, cada vez que los niveles de contaminación han superado la norma se decretan las restricciones y con ello las correspondientes fiscalizaciones sobre los humos visibles, esto sobre aquellos domicilios que con sus estufas a leñas estén contaminando, y que ello quede en evidencia a través de las emisiones lanzadas al aire.

 


En ciertas tardes, el olor a leña es perceptible en el aire, mucho más que en años anteriores, ante lo cual, al inicio de la temporada de Alertas Sanitarias, la autoridad de Salud y Medioambiente sumó -implementado desde un par de años- el programa de recambio de calefactores, plan que busca mejorar la calidad de las estufas, y con ello también la combustión a leña.

 


Rol esencial en toda esta planificación es el que debe cumplir la ciudadanía al asumir su responsabilidad a la hora de elegir la leña con la cual va encender la estufa, en cada jornada de frío, utilizando aquella que está certificada como de buena calidad y principalmente seca, que no emitirá humo visible. Con ello en gran medida se cumple la norma, se respeta la restricción, y de paso los vecinos se evitan una alta multa aplicable por la Seremi de Salud.

 


En tanto, la autoridad también debe cumplir su misión de estar atenta a la medición de la calidad de aire en las ciudades respectivas, aplicar las restricciones y fiscalizaciones, y avanzar hacia una condición del medioambiente más amigable.

 


En cuanto al plan de recambio de calefactores, en el conjunto de sus cifras, este se observa importante y numeroso en torno a la cantidad de los usuarios; quizás lo es, pero aún falta mucho por caminar si se considera al número total de la población, y los altos costos que un recambio significa para el común y corriente ciudadano, la clase media, ni que decir para los grupos vulnerables.

 


Ante ello la autoridad debiera, además de medir la calidad del aire, restringir y sancionar, pensar desde ya la fórmula para aumentar los 10 mil recambios proyectados a 10 años –equivalente a mil por cada año- y con ello fortalecer esta alianza ciudadanía- estado, por una mejor calidad del aire en invierno, y en general por un mayor cuidado del medioambiente, en una responsabilidad que es compartida.