Lecciones de la “Guerra de la Jibia”

Los pescadores asegurar que siguen en alerta hasta que se promulgue la ley. Esto es, con un pie en los botes y el otro en las calles.

25 Enero   6   Editorial   Gustavo Alvarado

Los medios de comunicación hablaron durante estas últimas semanas de la “Guerra de la Jibia”, para referirse al conflicto que protagonizaron las agrupaciones de pescadores artesanales y la industria de ese sector productivo, quienes parecían disputarse en las calles cuál sería el método de captura de este recurso marítimo que terminaría por imponerse.
Todo ello, luego que el Congreso terminara aprobando una norma que hacía prevalecer los métodos de captura artesanal, por sobre el arrastre, esto es, el método que -según las denuncias- ocupa mayoritariamente la industria. El conflicto subió de tono cuando el gobierno anunció un “veto aditivo” a la ley aprobada en el Parlamento, agregando el cerco como un segundo método de pesca.
La decisión volvió a revolver el escenario y los pescadores optaron por manifestarse. Para ello, realizaron protestas en distintos puntos del país, especialmente, cortando las rutas en las zonas costeras. Pero como no había avances, luego cortaron también la ruta Cinco Sur, en la comuna de San Javier, en la Región del Maule. Los neumáticos encendidos y una gran columna de humo negro demostraba que el conflicto estaba la rojo vivo.
Entonces, el gobierno llamó a las partes a conversar. Al principio, fueron reuniones bastante herméticas, hasta que comenzó a trascender que habrían cambios en la propuesta del Ejecutivo. Y así quedó de manifiesto a mediados de semana, cuando el propio ministro de Economía, José Ramón Valente, anunció que se retiraría el “veto aditivo”, pero advirtió también que habrían “perfeccionamientos” al proyecto de ley aprobado por amplia mayoría en el Congreso.
Los pescadores reaccionaron con cautela. Si bien se manifestaron optimiswta ante la decisión del gobierno, igualmente señalaron que continuarán en estado de alerta, hasta que en definitiva se promulgue la ley. Los dirgientes revelaron que los dejó preocupados el término “perfeccionamiento” que utilizó el ministro y, por ello, está con un pie en los botes y el otro en las calles.
Las principales lecciones que deja la “Guerra de la Jibia” es que lo fundamental es siempre dialogar y dialogar. No puede ser que un gremio tenga que tomarse las carreteras y realizar actos de fuerte impacto público, para atraer la atención del gobierno. Y mucho menos, para poner sobre la mesa su posición, ya que deben ser tomados en cuenta en igualdad de condiciones que la industria.
Y lo segundo es salvaguardar el interés ecológico para asegurar la sobrevivencia de este recurso marino, especialmente, en el contexto actual, donde gran número de especies están casi agotadas y obligan a instaurar constantes vedas. La sobreexplotación de los recursos marinos es una realidad que se atribuye a las grandes factorías y sus métodos de pesca. Pero el mar no se puede contaminar y tampoco entregar vacío a las nuevas generaciones.