Legislar en tiempos de campaña

No es que abandonen sus funciones ni mucho menos, pero no se puede negar que los afanes electorales pueden hacer perder el foco a quienes, por esencia, deben resguardar los derechos ciudadanos.

09 Abril 2017   5   Editorial   Gustavo Alvarado

A medida que se acercan las elecciones, presidenciales y parlamentarias, la crispación política va en aumento. Abundan los candidatos, los partidos deben definir sus cartas y los bloques –grandes y pequeños- se enfrascan en discusiones que a veces se salen de control. Es parte de la naturaleza del ser político.

En ese contexto, la ciudadanía queda supeditada a un mero espectador. Aunque, hay que reconocerlo, hoy menos que ayer. En la actualidad las personas están asumiendo un rol más protagónico. La gente se informa y participa. Y, lo que es más importante, exige.

Pero, en general, las autoridades tienden en esta época pre electoral a concentrarse más en intereses partidistas. No es que abandonen sus funciones ni mucho menos, pero no se puede negar que los afanes electorales pueden hacer perder el foco a quienes, por esencia, deben resguardar los derechos ciudadanos.

Por eso destacan tan nítidamente dos iniciativas que han trascendido, primero, a los medios y, luego, a la opinión pública.

Está el proyecto de ley presentado por la diputada del Partido Comunista, Camila Vallejo, que busca rebajar la jornada laboral de 45 horas semanales a 40, sin modificar las remuneraciones de los trabajadores. Y si bien en un comienzo esta idea fue declarada inadmisible, Vallejo logró convencer a sus pares y el proyecto avanzó en su trámite legislativo.

Y está también el proyecto presentado por el senador maulino Juan Antonio Coloma, que pretende facilitar la entrega de propinas en establecimientos de comercio a través de tarjetas electrónicas. Tras ser aprobada en el Senado, la iniciativa quedó en condiciones de ser promulgada.

El senador ejemplificó en que muchas veces en una bomba de servicios o en una peluquería, el consumidor tiene la intención de entregar una propina pero, al no contar con efectivo, no puede incluirla en la tarjeta de crédito.

Asimismo, acotó que el proyecto establece que la propina no es sugerida como en el caso de los restaurantes, sino que es voluntaria.

Obviamente la idea de la diputada Camila Vallejo tiene un camino mucho más largo e inseguro por delante. Pero ambos proyectos dan cuenta de lo que es la función fundamental del poder legislativo.

Dos iniciativas a destacar en estas fechas y que deben servir de ejemplo. El país debe seguir funcionando y, mejor aún, debe avanzar hacia un desarrollo sustentable, más allá del legítimo derecho de nuestras autoridades –consagrado en nuestro sistema democrático- de enfrentar, cada cual bajo su ideología, los bemoles de los procesos electorales.