Ley Gabriela

Mientras, casos como el de la joven valdiviana o el de la misma Gabriela, seguirán ocurriendo en el país y seguirán siendo calificados como homicidio simple, quedando así una estadística oculta sobre violencia contra la mujer.

26 Agosto   119   Editorial   Gustavo Alvarado

Hace una semana, en la sureña ciudad de Valdivia, una joven de tan solo 17 años fue asesinada en plena vía pública. El atacante le propinó 18 puñaladas. Quien lo hizo era su expololo, de la misma edad de la víctima.
En este caso, en primer lugar, se buscó determinar si existía una convivencia entre la víctima y el atacante, para poder hablarse de un femicidio. De no ser así, pero de ratificarse que el hombre actuó con ensañamiento o premeditación, podría hablarse de un homicidio calificado. En caso que no darse las circunstancias anteriores, se trataría de un homicidio simple.
Un hecho que recordó el caso de Gabriela, quien murió junto a su madre, a manos de su expololo y que motivó el impulso a la llamada “Ley Gabriela”, que busca ampliar la figura del femicidio a otras causales, como por ejemplo, aquella en que ocurre un hecho de violencia, pese a no existir una relación de convivencia entre víctima y victimario.
El caso de Valdivia obliga a preguntarse qué pasa con este proyecto de ley, cuáles son las trabas o cuál será definitivamente la normativa legal que saldrá despachada desde el Congreso. Mientras, casos como el de la joven valdiviana o el de la misma Gabriela, seguirán ocurriendo en el país y seguirán siendo calificados como homicidio simple, quedando así una estadística oculta sobre violencia contra la mujer.
Revisando entonces información del Senado, se espera que el proyecto de la Ley Gabriela podría ser despachado desde la Comisión Especial de la Mujer a la Sala durante los primeros días de septiembre.
Hasta el momento, la comisión aprobó ampliar la figura del femicidio íntimo, incluyendo a las parejas que no hayan tenido convivencia, estableciendo que “comete el delito de femicidio, que será sancionado con la pena de presidio mayor en su grado máximo a presidio perpetuo calificado, el hombre que diere muerte a una mujer que es o ha sido su cónyuge o conviviente, o que tiene o ha tenido una relación de pareja de carácter sentimental o sexual sin convivencia con éste, o con quien tiene o han tenido un hijo en común”.
A lo anterior, que ha sido considerado el eje del proyecto, se agregó la figura del femicidio por razones de género, señalando que “comete el delito de femicidio el hombre que mate a una mujer por razón de su género, que será sancionado con penas de presidio mayor en su grado máximo a presidio perpetuo”. Para ello, también se establecieron las circunstancias.
Sin duda, cuando se promulgue esta ley, estaremos frente a un paso muy importante porque, en primer lugar, se está asimilando el delito a una pena mayor de homicidio calificado. Además, se está incorporando el femicidio por razones de género, con sus circunstancias y, por otro lado, se establecen las agravantes. Y, finalmente, porque podrá efectuarse una mejor contabilización y registro más detallado de la violencia contra la mujer, permitiendo también focalizar el trabajo de prevención.