Liceo emblemático

“Auscultemos la vida sedientos de verdad y de superación”. Frase destacada del himno liceano que es una potente invitación a los jóvenes a descubrir lo que la vida les pone por delante, pero teniendo siempre valores tan nobles como la verdad y la superación.

09 Julio 2017   10   Editorial   Gustavo Alvarado

El pasado viernes 7, el senador Francisco Chahuán tomó la palabra en el Senado para rendir homenaje al Colegio Sagrados Corazones de Valparaíso en el marco de la celebración de su aniversario número 180.

Loable reconocimiento a uno de los establecimientos educacionales más antiguos del país. Sin embargo, dos días antes del pronunciamiento del senador Chahuán, en la capital maulina se llevaba a cabo la celebración, también, del aniversario de otro recinto dedicado a la formación educativa de jóvenes, como es el Liceo Abate Molina de Talca.

La diferencia con el caso de Valparaíso es que el recinto que lleva el nombre de quien fuera el destacado naturalista y sacerdote cumplió 190 años, es decir, una década más de quien se llevó -merecidamente, por cierto- el homenaje senatorial. En el caso del Liceo Abate Molina (LAM), es el cuarto más antiguo de Chile, entregando desde el 5 de julio de 1827 la formación humanista y científica que lo ha caracterizado y destacado como uno de los liceos emblemáticos de la educación pública de la Región del Maule.

Enrique Molina Garmendia a principios del siglo XX, Mariano González Inzunza en la época del Golpe Militar, Eduardo Fuentes Peredo ya en la década del noventa; fueron algunos de los rectores destacados que dirigieron los destinos del LAM. En sus aulas se formaron destacados políticos, abogados, escritores y comunicadores que han aportado en sus distintas épocas al desarrollo del país en sus áreas.

“Auscultemos la vida sedientos de verdad y de superación”. Frase destacada del himno liceano que es una potente invitación a los jóvenes a descubrir lo que la vida les pone por delante, pero teniendo siempre valores tan nobles como la verdad y la superación.

Esas son las primeras líneas del himno escrito ni más ni menos que por Jerónimo Lagos Lisboa, poeta y escritor oriundo de San Javier, quien en su momento llegó a presidir la Sociedad de Escritores de Chile.

Si bien, quizás en una fecha tan emblemática como el cumplimiento de 190 años, no hubo por parte de los representantes maulinos en el Parlamento la idea de brindar un reconocimiento a la labor que el LAM hace inserto en la tan discutida educación pública, va el homenaje entonces desde este medio de comunicación al querido Liceo Abate Molina.